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De la Redacción
El Buen Tono


Nogales, Ver.- Lo que en campaña fue un discurso de mano firme y ejemplo ético, hoy es solo un eco en el expediente del olvido. El alcalde de Nogales, Veracruz, Libni Zuriel de la Cruz, prometió ante la ciudadanía que su primer acto de gobierno sería reducir su salario en un 50 por ciento y que sometería a sus ediles a la misma medida, pero a meses de su toma de posesión, la promesa sigue siendo solo eso: una declaración sin respaldo en el acta.

El 5 de junio, durante la celebración de su triunfo electoral, el entonces alcalde electo Libni Zuriel arengó a sus seguidores con una frase que pretendía marcar un parteaguas en la política local: “Lo que se dice con la boca se sostiene con hechos”. Con esa sentencia, el político se comprometió a que su primer acto de gobierno sería un ejercicio de austeridad radical, comenzando por su propia percepción salarial.

El planteamiento era claro y medible: reducir su ingreso en un 50 por ciento y, en la primera sesión de cabildo de su administración, presentar un punto de acuerdo para que el resto de los ediles hicieran lo propio. El mensaje fue enviar una señal de combate a los privilegios y de sensibilidad social en un municipio que enfrenta rezagos en infraestructura y servicios básicos.

Sin embargo, la realidad es distinta, pues pese a que la administración ya ha tenido múltiples sesiones ordinarias y extraordinarias, el tema de la reducción salarial no ha sido incluido en el orden del día, y mucho menos sometido a votación.

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