De la redacción
El Buen Tono
Una masiva celebración del Corpus Christi reunió este domingo a miles de fieles en la ciudad de Madrid, donde el papa León XIV encabezó la procesión que recorrió la Plaza de Cibeles y la Calle de Alcalá, en un evento religioso que reunió a aproximadamente 1.5 millones de personas entre la misa y el recorrido, aunque otras estimaciones reducen la cifra a cerca de 1.2 millones.
La ceremonia se desarrolló como parte de un esfuerzo por reforzar la relevancia de esta festividad católica, que conmemora la institución de la Eucaristía durante la Última Cena. En tiempos pasados, el Corpus Christi llegó a tener un estatus similar al de la Semana Santa o la Navidad en distintos países de tradición católica.
En el caso de México, un decreto fechado el 11 de agosto de 1859 establecía como días festivos, entre otros, el jueves de Corpus, en un contexto histórico marcado por las Leyes de Reforma y la separación entre la Iglesia y el Estado.
Actualmente, en varios países esta fecha ya no es considerada feriado, por lo que las celebraciones se trasladan al domingo siguiente para facilitar la asistencia de los fieles. En esta ocasión, el propio pontífice encabezó el acto dominical sin registro de una celebración el jueves previo.
La procesión destacó por su carácter solemne y su recorrido de unos 700 metros, en el que el papa caminó bajo palio, una estructura simbólica de respeto. El trayecto fue adornado con una alfombra floral elaborada con más de 30 mil claveles, principalmente blancos y amarillos, en referencia a los colores del Vaticano.
La ornamentación incluyó 16 alfombras artísticas elaboradas por la Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas, con motivos religiosos como la Sagrada Forma y las Llaves de San Pedro.
Durante el acto, se lanzaron pétalos de flores mientras las campanas de iglesias cercanas repicaban al paso del pontífice, en una jornada considerada histórica por tratarse de la primera visita de un papa a Madrid en más de una década.
Al finalizar la procesión, el pontífice realizó oraciones y otorgó la bendición al público presente tras la misa celebrada en la Plaza de Cibeles.
En su mensaje, León XIV llamó a fortalecer la fe y a no limitarla al ámbito privado, además de advertir sobre la importancia de la solidaridad humana con la frase: “Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano”.
Posteriormente, en un encuentro con representantes de la cultura, el arte, la economía y el deporte en la capital española, pidió a los sectores empresariales no reducir a los trabajadores a simples elementos dentro de los procesos productivos.
La visita del pontífice a España continuará hasta el 12 de junio, con actividades programadas en otras ciudades como Barcelona y las Islas Canarias, además de una reunión prevista con víctimas de abusos dentro de la Iglesia en la Nunciatura de Madrid.
