

EL BUEN TONO
Orizaba, Ver.- Leonel perdió una oreja. El gusano barrenador consumió tejido vivo mientras la otra presenta una infección severa agravada por una otitis sin tratamiento. Su rostro está deformado, su cuerpo infestado de garrapatas y su condición general es de abandono clínico: Sin atención veterinaria especializada, sin resguardo ante el sol, la lluvia o el frío, el felino sobrevive en un estado que evidencia dolor constante y deterioro progresivo.
Detrás de los muros del Coliseo La Concordia, Leonel permanece aislado y fuera del escrutinio público. Su resguardo no ha significado protección, sino opacidad: El acceso ha sido restringido incluso para medios de comunicación, mientras su estado de salud se agrava sin explicación oficial. El traslado a ese espacio no respondió a un protocolo de atención, sino a la urgencia de ocultar una herida infectada que nunca fue atendida a tiempo.

