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De la redacción
El Buen Tono

Orizaba.- La negligencia en el manejo de fauna silvestre vuelve a quedar en evidencia en el área de animales de Casavegas, donde los leones mantenidos en cautiverio resultaron con severas lesiones, tras una pelea registrada el domingo 15 de marzo, en un episodio que no sería aislado y que ya suma al menos dos incidentes similares bajo el cuidado de la encargada de la UMA Citlaltépetl, Brenda Abaroa Ortiz.
De acuerdo con información recabada, ese día se habría ordenado suspender la alimentación de los ejemplares, mientras la responsable del manejo aprovechaba el puente por el natalicio de Benito Juárez para viajar al estado de Puebla.
Durante un recorrido realizado por El Buen Tono en la llamada “jaula de los leones”, se observó a uno de los felinos con una herida profunda cerca de uno de los ojos, causada por el colmillo de otro ejemplar. El animal también presenta cicatrices visibles que evidencian zarpazos y enfrentamientos previos.
Los tres leones machos, que conviven desde cachorros y hoy superan los dos años de edad, permanecen en el recinto del complejo. Especialistas advierten que las irregularidades en la alimentación, sumadas al estrés que genera el confinamiento, pueden detonar conductas agresivas entre animales que compiten por recursos básicos.
La situación se agrava cuando los ejemplares permanecen en espacios reducidos, sin enriquecimiento ambiental ni estímulos adecuados, lo que aumenta los niveles de estrés y altera las jerarquías naturales. En estos contextos, la percepción de escasez de alimento activa instintos de competencia que derivan en ataques violentos.
Las peleas entre grandes felinos pueden provocar laceraciones profundas, hemorragias e infecciones bacterianas graves.
Además, el estrés crónico debilita el sistema inmunológico y órganos vitales como corazón y riñones, reduciendo su esperanza de vida a 10 o 12 años, por debajo de lo que alcanzan en condiciones naturales. Este tipo de manejo contraviene lo establecido en la Ley de Protección a los Animales del estado de Veracruz, que prohíbe mantener animales en condiciones que generen sufrimiento innecesario. De igual forma, la Ley General de Vida Silvestre obliga a las Unidades de Manejo Ambiental a garantizar condiciones adecuadas para evitar agresiones entre ejemplares.
El incidente vuelve a encender las alertas sobre la supervisión de espacios de fauna silvestre en cautiverio en Orizaba, cuando existen antecedentes de enfrentamientos causados por fallas en la alimentación.

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