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De la Redacción

EL BUEN TONO

Córdoba, Ver.- La aspiración de Leticia López Landero a la dirigencia estatal del PAN es vista como una burla y provoca rechazo entre los militantes, quienes la consideran una figura mal vista dentro del partido. Su historial en el Partido Acción Nacional está marcada por traiciones constantes y actos de corrupción durante su gestión como presidenta municipal, lo que hace incomprensible que busque ahora un cargo de relevancia estatal, afirmó Manuel Molina Gómez, presidente del Centro de Investigación, Difusión e Implementación sobre Asociaciones Civiles (CIDIAC).

Entre sus acciones más cuestionables destaca la elección 2021, cuando traicionó al entonces candidato Guillermo Rivas, operando a favor del entonces abanderado de Morena Juan Martínez Flores y favoreciendo intereses de dicho partido en lugar de fortalecer al albiazul. En los comicios de este año, al no quedar su candidata Maricarmen Sosa, López Landero decidió apoyar a Manuel Alonso Cerezo, presidente municipal electo y señalado como líder del cártel inmobiliario, traicionando nuevamente a su instituto político y a su abanderado Armando Aiza Debernardi.

Su hijo, Isaac Luz, actual presidente del Comité Directivo municipal, ha sido parte de estas alianzas familiares que consolidan poder político y económico en la región, mientras la familia Luz López extiende su influencia incluso al Partido del Trabajo, mediante Marcos Galicia y su hijo dentro del PAN. Este control limita la competitividad política y debilita la verdadera oposición en Córdoba.

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