

De la Redacción
El Buen Tono
Nogales.- El incendio que se registró la madrugada del viernes 24 de abril en la colonia Aquiles Serdán puso al descubierto la incapacidad del ayuntamiento que preside Libni Zuriel de la Cruz Cruz, para responder a una emergencia y salvar vidas.
En medio del humo y la desesperación, cuando el fuego exigía urgencia y pericia, la primera línea de auxilio municipal llegó sin herramientas, pero con el ego por delante.
El siniestro, en el que murieron los integrantes de una familia, se convirtió en el escenario de una actuación negligente y frustrante de la coordinación de Protección Civil local.
Desidia
De acuerdo con testigos presenciales, los elementos de la corporación fueron los primeros en arribar al lugar, pero su presencia fue un mero acto de figuración que dilapidó minutos vitales, pues se presentaron sin las medidas de seguridad más básicas.
Ninguno portaba guantes, tampoco llevaron mangueras y, lo más grave, ni siquiera una simple barreta.
Incapaces de franquear el portón metálico, se les observó intentando abrirlo a golpes, en una escena que describieron como patética y desesperanzadora, mientras el fuego consumía rápido todo a su paso.
Lejos de activar de inmediato el protocolo de apoyo de la región, la corporación municipal insistió en figurar como quien controlaría la catástrofe sin tener la capacidad para ello.
Fue hasta último momento, cuando las llamas los superaron y su incapacidad quedó al descubierto, que llamaron al Cuerpo de Bomberos Metropolitanos, como última opción.
Asesinos
Los testigos manifestaron que, tras el arribo de los elementos, comenzó la labor para sofocar el incendio y coordinar la llegada de más cuerpos de rescate.
Mientras los especialistas luchaban contra el fuego, quedó en evidencia que si Protección Civil municipal hubiera actuado de manera preventiva y honesta, buscando a quienes sí saben del tema, ahora se estaría hablando únicamente de pérdidas materiales.
Los ciudadanos exigieron saber las causas por las cuales, a estas alturas de la administración, la corporación encargada de salvaguardar la integridad de los ciudadanos carece de capacitación, herramientas y el equipo apto para estar a la altura de un siniestro de la magnitud que costó tres vidas.
“Si hubieran actuado con celeridad, la familia se habría salvado, pero es imposible regresar el tiempo, ahora más que nunca nos damos cuenta que la corrupción, también mata”, expresó un vecino del área.
