

AGENCIA
Nacional.- El libro Ni venganza, ni perdón, escrito por Julio Scherer, ha generado una fuerte controversia política al plantear señalamientos directos sobre el origen y funcionamiento del poder en México durante los últimos años. La obra sostiene que Morena habría llegado al poder con financiamiento del crimen organizado y que el país ha permanecido bajo el control de un régimen político con estructuras criminales.
El peso del texto radica en la trayectoria de su autor, quien no es un observador externo, sino un actor central del gobierno federal. Scherer fue Consejero Jurídico de la Presidencia durante los primeros tres años del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, lo que convierte sus afirmaciones en un testimonio interno de alto impacto.
El libro plantea interrogantes sobre el momento en que se hacen públicas estas denuncias, cuestionando si responden a un acto de venganza política o a un intento de deslinde ante posibles responsabilidades futuras. Entre los señalamientos más delicados destaca la acusación contra Jesús Ramírez Cuevas, ex vocero presidencial y actual coordinador de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum.
De acuerdo con el relato, Ramírez Cuevas habría sido un enlace clave en una red de financiamiento ilícito para campañas electorales de Morena, incluyendo la presidencial de 2018 y procesos locales en 2021. Se le atribuye haber facilitado contactos entre personajes del crimen organizado y figuras políticas de alto nivel, así como el presunto uso de recursos ilegales para respaldar candidaturas como las de Rubén Rocha Moya, Américo Villarreal y Alfonso Durazo.
Aunque sin afirmarlo de manera explícita, Scherer deja entrever que gran parte de la llamada Cuarta Transformación estaría comprometida con estos apoyos, lo que implicaría a gobernadores, legisladores y autoridades locales. El texto también señala que, pese a las revelaciones, la actual administración ha mantenido una línea de respaldo político hacia los funcionarios señalados, manteniéndolos en sus cargos y rechazando investigaciones de fondo.
El libro es presentado como un acto de contrición y ruptura interna, reflejo de una disputa entre antiguos aliados del poder que hoy se acusan mutuamente. Scherer, quien participó en la elaboración y defensa de reformas legales durante su gestión, reconoce implícitamente el papel que jugó un grupo político en la erosión de los contrapesos constitucionales.
Las revelaciones abren un nuevo capítulo de tensión política y dejan abierta la pregunta sobre las acciones que tomará el actual gobierno frente a acusaciones que, por su origen y contenido, vuelven a colocar en el centro del debate la legitimidad y el rumbo del proyecto político en el poder.
