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Imponen trabas en Transporte Público para presentar quejas, mientras la Casa de Enlace de Juan Tress opera como casa de campaña permanente.

De la Redacción
El Buen Tono

Córdoba, Ver.- Un nuevo episodio de discriminación quedó al descubierto este miércoles, cuando dos unidades de la Línea 8 de Marzo (ruta Toxpan-Carriles hacia el Centro) negaron el servicio a un adulto mayor con una mano fracturada y enyesada, a la altura de Santa Rita. A pesar de hacer la señal de parada, ambas unidades, con pasaje a bordo, lo observaron, aceleraron y decidieron seguir de largo, privándolo de su derecho al descuento correspondiente y al transporte público.

El cobro ilegal de 12 pesos, tarifa no autorizada y el mal estado de las unidades eran ya de conocimiento público. Sin embargo, el muro de impunidad es sistemático. Los usuarios que intentan quejarse se topan con un mecanismo diseñado para el fracaso: las llamadas al número oficial de Transporte Público son bloqueadas o desviadas de manera intencional. “El titular de esa línea me desvía las llamadas”, denunció una usuaria tras una exhaustiva comprobación con su compañía telefónica.

Cuando se logra acceder, la Oficina de Transporte Público impone trabas burocráticas insuperables, como exigir quejas por escrito con copia de la INE de cada afectado, un requisito que disuade a la mayoría por el temor al robo de identidad. “La gente ya no quiere prestar las credenciales porque piensan que los vas a afiliar a un partido”, relató otra ciudadana.

LA CASA DE ENLACE, UN ESPACIO DE LUJO PARA LA OMISIÓN

Frente a este caos, la Casa de Enlace del diputado local Juan Tress Zilli, a quien se vincula políticamente con la línea, opera como un refugio de indiferencia y campaña permanente. Al acudir para exigir su intervención, las recepcionistas fueron halladas dormidas. Al ser interrumpidas, su única respuesta fue un despectivo: “¿De parte de quién?”, evidenciando que el espacio no funciona para servir a la ciudadanía, sino como trinchera política.

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