MONTERREY.- El Salón de la Fama de Béisbol Mexicano abrió por primera vez sus puertas el 10 de marzo de 1973, en la Ciudad de Monterrey, Nuevo León, en las instalaciones de una cervecería.

En aquella ocasión uno de los principales impulsores para la creación de un recinto donde se reconociera la trayectoria de los personajes extraordinarios que existen en el mundo del béisbol nacional, desde jugadores, directivos, umpires y cronistas, fue Alejandro Aguilar Reyes mejor conocido como Fray Nano.

La intervención del empresario don Eugenio Garza Sada hizo posible que el sueño de Fray Nano se hiciera realidad, a la ceremonia de inauguración asistieron Antonio Ramírez Muro y Horacio López Díaz, presidentes de la Liga Mexicana de Béisbol y de la Liga Mexicana del Pacífico, respectivamente, y el Alto Comisionado de las Grandes Ligas, el Bowie Kuhn.

El Salón de la Fama del Béisbol Mexicano se convirtió en un referente histórico y un lugar obligado para visitar, no solo por los amantes al Rey de los Deportes, sino también para todos los turistas que paseaban por esa región.