CDMX.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México denunció ante la Fiscalía que en una subasta, que se llevará a cabo el 21 de julio, se pondrían a la venta manuscritos del siglo XVIII y XIX, los cuales calificó de “monumentos históricos”.

El INAH confirmó que presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) y está en espera de las diligencias correspondientes. Pero, tras darse a conocer esta infomación, Morton Subastas envió una tarjeta informativa al periódico Reforma en la que aseguró que no procedería el comercio de materiales que generen dudas o sospechas acerca de su origen.

Indicó que no es esta empresa quien adquiere los lotes, sino que funge como un intermediario entre los particulares y los vendedores. Su función, dijo, es únicamente visibilizar y transparentar la compra venta de insumos.

Destacó que “la sustracción de bienes históricos y/o artísticos de colecciones públicas y privadas es un delito grave que debe investigarse para procurar justicia; de allí la importancia de contar con catálogos e inventarios que den cuenta del patrimonio cultural, poniendo énfasis en las obras reportadas como robadas”. Finalmente, destacó que los sistemas de vigilancia y resguardo del país deben fortalecerse.

En un comunicado, la Secretaría (ministerio) de Cultura, a través del INAH, señaló que tras conocer la subasta de libros y documentos de la Colección y Biblioteca Backal, organizada por la Casa de Subastas Morton, un especialista del Instituto realizó un dictamen en materia de documentos históricos.

El experto concluyó que “15 manuscritos correspondientes a los lotes 34 y 147 fueron elaborados entre los siglos XVIII y XIX, por personal que ejercía su profesión al interior del Sagrario Metropolitano de la Catedral de México”.

Además, determinó que esos documentos “formaron parte del archivo administrativo e histórico del Sagrario Metropolitano, puesto que su contenido (censos) era parte fundamental para conocer el padrón de los sujetos obligados al pago del diezmo”.

Por estas razones, el INAH señaló “que estos documentos poseen la calidad de Monumentos Históricos, en términos de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos”.