De la redacción
El Buen Tono
América Latina ha sido escenario de algunos de los terremotos más devastadores de la historia. Desde Haití hasta Argentina, fuertes movimientos telúricos han provocado el derrumbe de ciudades, deslizamientos de tierra, tsunamis e incendios, dejando cientos de miles de víctimas.
El terremoto de Haití de 2010 encabeza la lista de los sismos más mortíferos de la región. El movimiento, de magnitud 7.0, dejó alrededor de 316 mil muertos y provocó una enorme destrucción en Puerto Príncipe, donde numerosas construcciones no contaban con condiciones adecuadas para resistir un movimiento de esa intensidad.
La tragedia también dejó pérdidas económicas estimadas en unos 8 mil millones de dólares, equivalentes a cerca del 120 por ciento del Producto Interno Bruto de Haití registrado en 2009.
Ecuador y Colombia: 70 mil muertos en 1868
Una de las mayores tragedias sísmicas ocurrió en 1868, cuando una secuencia de terremotos golpeó Ecuador y Colombia. El episodio culminó con un movimiento de magnitud 7.7 y dejó cerca de 40 mil muertos en Ecuador y otros 30 mil en Colombia.
En Ibarra, Ecuador, el terremoto ocurrió durante la madrugada, mientras la población dormía. Los daños fueron devastadores y numerosas viviendas quedaron reducidas a escombros en cuestión de segundos.
Perú: un terremoto que provocó un alud mortal
En 1970, Perú sufrió un terremoto de magnitud 7.9 que dejó 66 mil 794 muertos y desencadenó uno de los deslizamientos de tierra más mortales registrados.
El movimiento provocó el desprendimiento de una enorme masa de hielo y roca de la montaña, que descendió hacia Yungay y Ranrahirca a velocidades de hasta 335 kilómetros por hora.
Cerca de 80 millones de metros cúbicos de hielo y rocas sepultaron poblaciones enteras. En Yungay se estima que murieron unas 19 mil personas, mientras que alrededor de un millón de habitantes quedaron sin hogar en distintas zonas afectadas.
Ecuador y Chile también enfrentaron tragedias históricas
En Ecuador, el terremoto de 1797 alcanzó una magnitud estimada de 8.3 y provocó alrededor de 40 mil muertes. Ciudades como Quito, Riobamba, Latacunga y Ambato sufrieron graves daños.
Chile, por su parte, registró en 1939 el terremoto de Chillán, que dejó cerca de 30 mil muertos. Aunque el país sufrió en 1960 el terremoto más potente jamás registrado, con magnitud 9.5, el ocurrido en 1939 fue el que causó más víctimas mortales.
La destrucción provocó cambios importantes en las normas de construcción y llevó a Chile a adoptar uno de sus primeros códigos antisísmicos.
Venezuela: destrucción y miles de víctimas
El terremoto de Venezuela de 1812, con una magnitud de 7.7, dejó aproximadamente 26 mil muertos. Caracas sufrió una destrucción masiva y también se registraron víctimas en Barquisimeto, Mérida, La Guaira y San Felipe.
Otro terremoto ocurrido en 1797 provocó unas 16 mil muertes y destruyó Cumaná y otras poblaciones cercanas.
Tsunamis e incendios agravaron otras tragedias
El terremoto de Arica de 1868, cuando la ciudad aún pertenecía a Perú, alcanzó una magnitud de 8.5 y dejó unos 25 mil muertos. Además de destruir diversas ciudades, generó un tsunami que afectó la costa del Pacífico y cuyas olas llegaron hasta Hawái y Nueva Zelanda.
En Guatemala, el terremoto de 1976, de magnitud 7.5, provocó unas 23 mil muertes y dejó cerca de 1.2 millones de personas sin hogar. Miles de viviendas de adobe colapsaron y una parte importante de la infraestructura hospitalaria quedó destruida.
La lista de grandes tragedias sísmicas de América Latina también incluye el terremoto de Mendoza, Argentina, ocurrido en 1861. El desastre dejó alrededor de 14 mil muertos y destruyó gran parte de la ciudad. Los incendios provocados entre los escombros agravaron todavía más la emergencia.
Los registros históricos muestran que la magnitud de un terremoto no es el único factor que determina su impacto. La calidad de las construcciones, la densidad de población, los deslizamientos, tsunamis e incendios pueden convertir un movimiento telúrico en una tragedia de enormes proporciones.
