Por Andrés Timoteo /  columnista

LOS RETORNADOS

Parece un cuento de terror, el adelanto del Día de Muertos, pero no lo es. En política no hay difuntos y aquellos que se consideran como tal llegan a ser resucitados para que deambulen por municipios y distritos para la perdición de las almas -y de los dineros público-. Así, con el triunfo del tantoyuqueño Joaquín Guzmán Avilés en los comicios por la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional (PAN) muchos “muertos” saldrán de sus tumbas, si no es que ya andan por ahí arrastrando sus cadenas.

 Tres de ellos se dirigen a hacer de las suyas en la zona Centro. Uno es el exdiputado federal por Huatusco, Víctor Serralde Martínez -o como en realidad se llame- cuya corriente política se creía extinta desde el 2017 cuando negoció con el duartismo para trabajar en contra del mismo Acción Nacional. Recuerden todos los traspiés que puso en Córdoba a la hoy alcaldesa, Leticia López Landero pues allí controlaba el comité municipal a través del exregidor dipsómano Iván Espinosa Hermida-.

Todo parece indicar que Serralde Martínez – o como se llame en verdad- llevará mano para colocar a los candidatos a la alcaldía y diputaciones en el distrito cordobés. Tal pueda hacer realidad su anhelado sueño de convertirse él mismo en abanderado al Ayuntamiento, aunque no pasará de allí.

Como se sabe, entre los compromisos que estableció Guzmán Avilés con el morenismo a cambio de operación electoral está el de colocar “candidatos blancos”, anodinos en el 2021 para que el partido marrón gane fácilmente alcaldías y diputaciones con una oposición tersa y fácil a vencer. Entonces, el sueño de Serralde -o como se llame- será acariciar la silla municipal desde las posibilidades, la postulación, pero no se sentará en ella. Obviamente, el señor está acostumbrado a negociar derrotas a cambio de muchos ceros.

En Orizaba todo apunta a que el exsecretario de Desarrollo Económico en el yunismo, Alejandro Zairick Morante sería el “candidato blanco” del PAN para la alcaldía. El empresario se tirará al piso al cuarto para las doce para que lo venza el candidato que postule Morena. Bueno, al señor Zairick Morante no le dolerá mucho esa derrota pactada pues la familia está acostumbrada a ello. No olviden que en la contienda pasada su primo Daniel Zairick mordió el polvo como abanderado panista.

En Huatusco si no ocurre la rebelión de la militancia, y si el Víctor Serralde -o como se llame en realidad no exige la plaza, la candidata será la actual diputada local, Nora Jessica Lagunes, considerada en la región como la panista más morenista. La legisladora está más que dispuesta a sacrificarse para cumplir los pactos con el partido marrón, aunque la versión paralela es que finalmente podría dar el brinco hacia la militancia morenista para así ser ella la candidata marrón con posibilidades de triunfo en el 2021. En resumen, la película en Veracruz se llama “ZombieLand 2021” o sea “Tierra de Zombis”, los retornados.

SEIS EN EL SCORE

No tiene desperdicio el reporte de la organización Buró Parlamentario denominado “La Cámara de Diputados y el (nuevo) gobierno unificado: análisis del primer año de la 64 legislatura (2018-2029) difundido recientemente porque evalúa el desempeño de los diputados federales: sus asistencias, iniciativas y productividad en general. Es una radiografía del trabajo de los representantes populares. (Este se puede consultar en la liga: https://buroparlamentario.org/reportes/BUROREPORTECompleto).

En el score parlamentario sobre los diputados más productivos y los más flojos parecen seis veracruzanos. En la parte positiva está la diputada por Xalapa, Dulce María Méndez de la Luz Dauzón, del Partido Movimiento Ciudadano (PMC) quien ocupa el primer lugar en el llamado “Top 5” como la más cumplida en el desempeño legislativo.

Méndez Dauzón es hija del Armando Méndez de la Luz, exalcalde de Xalapa y excandidato a la gubernatura en el 2016, y de la señora Dulce María Dauzón propietaria de la cadena de panaderías y pastelerías que llevan ese apellido y que son muy famosas en la capital del estado. La parlamentaria también está en el primer de la fracción naranja.

De los diputados panistas, el boqueño Carlos Valenzuela González se coloca como el tercero mejor evaluado y de la bancada del PRI -¡aunque usted no lo crea!- la cuarta mejor evaluada es la exreina del Carnaval y exdelegada de la Sedesol en el peñismo,  la duartista Ana Guadalupe Ingram Vallines. Es la misma que en el 2010 presumía comer tacos callejeros con Javier Duarte, su cuatísimo y confidente de aquellos tiempos.

En el rubro de los diez parlamentarios que tuvieron asistencias puntuales en las sesiones legislativas está otra veracruzana, la diputada por Xalapa de Morena, Claudia Tello Espinosa con una asistencia del 99.3 por ciento a las 154 sesiones celebradas en el primer año. Ella es la misma que hace meses amenazó con “levantar” a un periodista xalapeño cuando la sorprendió cometiendo una infracción de tránsito. Entonces, la diputada podrá ser intolerante y agresiva con la prensa, pero al menos va a trabajar.

El quinto veracruzano es el panista Jesús Guzmán Avilés de Tantoyuca, el hermano de Joaquín Guzmán, el virtual nuevo dirigente estatal del blanquiazul. Este señor no está entre los más cumplidos ni los más productivos, pero si lo consideran entre los 13 diputados de origen indígena -otra vez: ¡aunque usted no lo crea! -.

Fue un escándalo público y notorio que, en el 2018, el señor falseó documentación y se dijo más indígena que Juan Diego cuando lo quisieron remover de la postulación por usurpar un lugar que correspondía a los pueblos originarios porque no pertenece a ninguna etnia pese a la apariencia física. Es más, en abril de ese año, las comunidades étnicas acusaron de xenófobo y exigieron una disculpa pública a Guzmán Avilés por llamarlos con desprecio “pueblos arcaicos”.

Jesús Guzmán antes fue alcalde de Tantoyuca -como su hermano Joaquín que lo ha sido tres veces- y le heredó el cargo a su hermano menos Amado Guzmán, mientras que su hermana Rosario Guzmán también es legisladora federal, y su hermano mayor, Joaquín, después de ser secretario estatal de Desarrollo Agropecuario ahora será dirigente estatal del panismo. Toda la familia Guzmán vive del erario, pues.

Para cerrar, el sexto veracruzano en ese score legislativo -pero en la parte negativa- es el priista Héctor Yunes Landa, excandidato a la gubernatura en el 2016. Yunes Landa ocupa el quinto lugar de los diez diputados más flojos con un 54.3 por ciento de asistencia, o sea que de cada 10 sesiones el tipo solo acudía a cinco. El primer lugar es para la morenista Merary Villegas Sánchez con un 59.7 de inasistencia.

El aun priista es reincidente en la holgazanería porque cuando fue senador -su anterior cargo- también estuvo catalogado entre los parlamentarios más flojos e improductivos. Por eso se insiste en que en Héctor Yunes se cumple lo que dicen los viejos del pueblo: “gallina que come huevo, aunque le quemen el pico”. El tipo ya se costumbró a