

De la redacción
El Buen Tono
En medio de la guerra que sacude a Irán tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei, los Guardianes de la Revolución Islámica advirtieron a Estados Unidos que sus ciudadanos y objetivos “ya no estarán a salvo en ningún lugar del mundo”, al intensificarse el conflicto en su tercer día.
La advertencia fue difundida por la Fuerza Quds, unidad de élite encargada de operaciones en el extranjero, que aseguró que continuará sus acciones hasta derrotar a sus enemigos. Según el comunicado, las amenazas se extienden incluso fuera de las zonas de combate.
Ese mismo día, fuerzas iraníes informaron sobre un ataque a gran escala contra una base aérea estadounidense en Baréin, donde presuntamente se utilizaron drones y misiles contra instalaciones militares en la región de Sheikh Isa. De acuerdo con reportes oficiales iraníes, varios proyectiles habrían alcanzado objetivos estratégicos dentro de la base, aunque no se han presentado pruebas independientes.
Las amenazas también escalaron en el plano económico. El general iraní Ebrahim Jabari advirtió que, si continúan los bombardeos de Israel y Estados Unidos, Irán responderá atacando centros económicos en todo Oriente Medio. Además, aseguró que el cierre del estrecho de Ormuz podría provocar un alza histórica en los precios del petróleo, que ya han superado los 85 dólares por barril.
Mientras tanto, la situación en Teherán es cada vez más crítica. La capital iraní, normalmente habitada por millones de personas, luce casi vacía tras días consecutivos de bombardeos. Residentes que no lograron salir permanecen refugiados en sus hogares, mientras las explosiones continúan sacudiendo distintos puntos de la ciudad.
Testimonios de habitantes describen calles desiertas, edificios dañados y el constante estruendo de detonaciones que hacen vibrar puertas y ventanas. Columnas de humo se elevan en distintos sectores de la ciudad, reflejando la intensidad de los ataques que han convertido a la capital en un lugar marcado por el miedo y la incertidumbre.
