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De la Redacción 

El Buen Tono 

Orizaba.- Mientras el discurso oficial insiste en la modernización educativa, en los hechos el sistema público sigue operando con prácticas arcaicas y excluyentes. Padres y madres denunciaron que deben hacer largas filas, instalar casas de campaña y pasar la noche para conseguir una preficha que permita a sus hijos aspirar a un lugar en la Secundaria Técnica Industrial número 84.

Según la convocatoria del plantel, la solicitud de preficha para primer grado del ciclo 2026-2027 se realiza de forma presencial y escalonada por apellidos, del 3 al 13 de febrero, en horarios de 08:00 a 10:00 y de 11:00 a 16:00 horas, otorgando apenas 40 fichas por día. El examen de selección será el 13 de julio de 2026 a las 08:00 horas.

Este esquema ha provocado escenas de hartazgo: tutores formados durante horas o días para recibir un documento que no garantiza ingreso, sino un ambiguo “posible ingreso”. La situación evidencia que nada se aprendió de la pandemia, cuando se insistió en digitalizar trámites y usar plataformas tecnológicas hoy inexistentes.

Un padre expresó: “El panorama es humillante, obliga a las familias a mendigar el derecho a estudiar. Es inadmisible que en pleno 2026 una escuela pública haga esperar días por un trámite que podría resolverse en línea”.

La inconformidad no se limita a este plantel: es un problema estructural derivado del abandono gubernamental en infraestructura. La falta de inversión impide abrir más grupos, restringe la contratación de docentes y reduce la oferta educativa, dejando fuera a cientos de estudiantes cada ciclo. En la práctica, el mantenimiento de las escuelas ha sido trasladado a las familias, que pintan, reparan y sostienen los planteles.

Mientras tanto, las autoridades se escudan en el discurso de la “educación pública y gratuita”, evadiendo su responsabilidad constitucional. Una madre fue contundente: “Gobierno y directivos no pueden normalizar esta situación. El espacio educativo debe abrirse para todos. Hoy la única opción que debería tener un niño es estudiar, no dormir en la calle para obtener una ficha”.

Otro tutor advirtió que el problema se agravará si no hay un cambio estructural que incluya tecnología para registros, renovación de personal y apertura a nuevas prácticas. La denuncia es clara: la escuela no puede seguir cerrando puertas mientras las autoridades presumen avances inexistentes. La educación pública se defiende garantizando acceso digno, procesos eficientes y espacios suficientes para todas y todos.

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