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Sandra González 

El Buen Tono 

Orizaba.- Padres de familia del Instituto Martha Christlieb -antes Instituto de la Veracruz- estallaron en inconformidad tras una serie de decisiones unilaterales tomadas por la dirección de primaria, encabezada por Claudia Valencia Vázquez, que, lejos de abonar a la organización escolar, han desatado caos, gastos imprevistos y un trato que califican como insensible y contradictorio con los valores que presume la institución.

De acuerdo con las quejas, durante el periodo vacacional la escuela notificó sin previo consenso un cambio en el horario de salida: los alumnos ahora son entregados 15 minutos antes, a las 13:45 horas, exclusivamente en la puerta, con restricción total de acceso para los padres.

Además, cualquier interacción con docentes quedó sujeta a citas, eliminando la comunicación directa que antes formaba parte del acompañamiento académico. La medida contrasta con la promesa inicial del colegio de resguardar a los menores dentro de las instalaciones en caso de retrasos.

La molestia no es menor. Padres denunciaron que el nuevo esquema no sólo rompe con el horario por el cual eligieron la institución, sino que los obliga a hacer largas filas a la intemperie -bajo sol o lluvia- para recoger a sus hijos. A esto se suma una disposición que ha encendido aún más el enojo: si el tutor no llega puntualmente, el menor es enviado a un taller con costo obligatorio de 100 pesos por día, lo que consideran un cobro injustificado por situaciones muchas veces fuera de su control.

“Como madre trabajadora, el único horario en el cual me permite salir es a las 14:00 horas; me es imposible llegar antes. No es justo pagar por incumplir un horario que no puedo modificar”, señalaron en un documento entregado a la institución de manera formal, los inconformes afirmaron que no han recibido respuesta por parte de la dirección ni del consejo que administra el plantel.

Las críticas también alcanzaron a la estructura directiva del instituto, al señalar a la madre superiora Cristina Fortalelli y a la madre general Ana Herrera Benavides por permitir medidas que, dicen, contradicen el discurso religioso que promueve empatía, apoyo y formación integral. “Se vuelve incongruente hablar de valores cuando hay cero sensibilidad hacia las condiciones reales de las familias”, reclaman.

Los padres advierten que la decisión, además de afectar la economía y logística familiar, impacta en el tiempo efectivo de clases de los alumnos, todo por lo que califican como “ocurrencias sin sentido común”. Ante la falta de diálogo, exigen una solución inmediata y no descartan solicitar la destitución de la directora si no hay cambios, sobre todo cuando el ciclo escolar está por concluir y cualquier ajuste abrupto repercute directamente en la estabilidad de los menores.

Coinciden en que no se trata de cambiar a los niños de escuela -decisión que implica afectaciones emocionales y académicas-, sino de que la institución cumpla con lo que ofrece y actúe con responsabilidad. “Si presumen valores, que los ejerzan”, sentencian.

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