

*El relevo exprés en la Unidad de Transparencia evidenció desorden, opacidad y una conducción política externa en el Ayuntamiento de Córdoba, mientras el Cabildo avaló decisiones sin información pública ni sustento técnico.
De la redacción
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- En medio del caos que marca el arranque de la administración del Manuel Alonso Cerezo, la tarde del viernes, en Sesión Extraordinaria de Cabildo con carácter “urgente”, se aprobó la renuncia de Alan Osorio Falcón como titular de la Unidad de Transparencia del Ayuntamiento de Córdoba y, con inusitada celeridad, los ediles avalaron el nombramiento de Luz del Carmen Contla Amaro sin presentar su currículum ni explicar los motivos reales del relevo, denunció Manuel Molina Gómez, presidente del Centro de Investigación, Difusión e Implementación sobre Asociaciones Civiles (CIDIAC).
Asimismo, el activista señaló que el Ayuntamiento omitió transparentar el perfil profesional de la nueva funcionaria. Una revisión básica de información arrojó únicamente requerimientos de SEFIPLAN, que no logró ubicarla en su domicilio fiscal en Xalapa, y un expediente de demanda ante el Tribunal Federal de Justicia Administrativa por el pago de una indemnización; pese a ello, el Cabildo la colocó al frente del área encargada de la transparencia municipal sin respaldo público que acreditara su idoneidad, advirtió el activista.
Además, tampoco se informaron los motivos reales de la salida de Osorio Falcón tras 15 días después de tomar protesta, lo que, según el representante de CIDIAC, confirmó que los cambios respondieron a presiones políticas y no a criterios técnicos. En ese mismo tenor, el observador ciudadano sostuvo que el movimiento ocurrió “tal como se esperaba: de noche y clandestino”, criticó que se aprobara un nuevo organigrama sin hacerlo público y acusó que los regidores “se mostraron corderitos”, evidenciando la ausencia de contrapesos.
