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Detrás de cada clavado perfecto que ha hecho vibrar a México en las últimas décadas, hay una figura silenciosa pero determinante: Ma Jin, la entrenadora china que ha llevado a clavadistas como Paola Espinosa, Rommel Pacheco, Osmar Olvera y Juan Celaya a lo más alto del podio.

Su legado volvió a brillar recientemente en el Campeonato Mundial de Clavados Singapur 2025, donde la Selección Mexicana obtuvo una destacada cosecha: una medalla de oro, cuatro de plata y dos de bronce. Un resultado que confirma lo que muchos ya sabían: el método Ma Jin funciona.

Una vida marcada por la disciplina… y una caída que lo cambió todo

Nacida en Beijing en 1968, Ma Jin se inició en los clavados a los 7 años, casi por casualidad. Aunque al principio no disfrutaba el deporte, la disciplina impuesta por su entrenadora la transformó. Sin embargo, un accidente en plena competencia a los 17 años le causó graves lesiones oculares que la dejaron temporalmente ciega y truncaron su carrera como atleta.

Lejos de alejarla del deporte, esta experiencia redefinió su propósito. Decidió entrenar a otros y convertirse en una guía para quienes, como ella, soñaban con volar desde una plataforma.

México, el país donde floreció su visión

En 2003, llegó a México gracias a un programa de cooperación internacional. Se instaló en Monterrey, sin hablar español y enfrentando un choque cultural importante. Pero lo que para muchos habría sido un obstáculo, para Ma Jin fue el inicio de una historia de éxito.

Su método, directo y sin rodeos, causó al principio cierta resistencia. Pero conforme los atletas veían resultados y progresos, comenzaron a entender que tras su exigencia se escondía una verdadera arquitecta de campeones.

Hoy, Ma Jin es mucho más que una entrenadora. Es símbolo de constancia, resiliencia y transformación. Una mujer que llegó del otro lado del mundo y convirtió a México en su plataforma, y a nuestros atletas, en medallistas internacionales.

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