

Adriana Estrada
El Buen Tono
Orizaba.- El deterioro de la infraestructura escolar en Veracruz se encuentra en estado crítico: los profesores se han convertido en proveedores de materiales y reparadores improvisados, utilizando sus propios recursos para suplir carencias que, denuncian, son responsabilidad de la Secretaria de Educación de Veracruz.
El secretario general estatal del Sindicato Independiente de Regeneración Magisterial (Sirma), Tonatiuh Pérez Rangel advirtió que este panorama, lejos de mejorar, se profundiza y demanda a la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) un diagnóstico veraz y una canalización efectiva de recursos.
Dijo que, en contraste con el discurso oficial de “revalorizar” la labor docente, la realidad en las aulas se mide en pizarrones desportillados, pupitres rotos, salones con goteras y una ausencia crónica de material didáctico básico, problema problema no es exclusivo de las zonas rurales marginadas.
“Las deficiencias las encontramos incluso en planteles de áreas céntricas de ciudades como Orizaba. El mobiliario tiene un desgaste evidente y no hay mantenimiento. Lo básico para dar clases falta”, afirmó.
El dirigente dijo que muchos docentes tienen que llevar todo el material y sale por cuenta de su propia bolsa, así como reparar pupitres o tapar goteras, y aunque lo hacen con gusto, no es su obligación.
En este sentido reiteró que, si esta es la situación en zonas urbanas, el escenario en comunidades lejanas es considerablemente más grave, donde el aislamiento agudiza la falta de insumos y de respuesta de las autoridades.
Frente a esta crisis, el sindicato exigió a la SEV la implementación urgente de un programa serio y permanente de diagnóstico de las condiciones físicas de todos los planteles.
“Se gasta más en publicidad, tanto de partidos como del propio gobierno, que en atender estas carencias. Si esos recursos llegaran directamente a los planteles, el beneficio para los estudiantes sería inmediato”, destacó el líder sindical.
