

De la redacción
El Buen Tono
Un manifestante perdió de manera permanente la vista en su ojo izquierdo luego de que un agente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) le disparara una munición no letal a corta distancia durante un enfrentamiento ocurrido la noche del viernes 9 de enero frente al edificio federal de Santa Ana, informó el martes 13 de enero un grupo defensor de derechos civiles.
De acuerdo con la organización Dare to Struggle, que se define como promotora de la justicia social, sus integrantes se congregaron frente a la cárcel de la ciudad para protestar contra las acciones de agentes federales. Durante el enfrentamiento, uno de los manifestantes fue arrestado y otro resultó gravemente herido. Un amigo cercano aseguró haber hablado con él en el hospital tras la cirugía de emergencia a la que fue sometido.
Durante una conferencia, un integrante del grupo leyó un comunicado del manifestante lesionado, quien relató que fue alcanzado por una munición no letal disparada por un agente del DHS que se encontraba a pocos metros de distancia. Según su testimonio, el impacto le provocó lesiones irreversibles en el ojo izquierdo.
En respuesta, un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional señaló por correo electrónico que aproximadamente 60 personas calificadas como alborotadores lanzaron piedras, botellas y fuegos artificiales contra los agentes frente al edificio federal, como parte de una acción que describió como altamente coordinada.
Ese mismo viernes, cientos de personas se reunieron en el centro de Santa Ana para protestar de manera pacífica por el asesinato de Renee Good, ocurrido en Minnesota a manos de un agente federal, así como por las deportaciones masivas. Con el paso de las horas, la mayoría de los asistentes se retiró, quedando un grupo reducido frente al inmueble federal.
Un video difundido en redes sociales muestra a algunos manifestantes lanzando conos de tráfico hacia los agentes del DHS. En las imágenes se observa cómo los agentes detienen a una persona, mientras al menos otros dos intentan intervenir. Uno de ellos cae al suelo de forma repentina y se retuerce de dolor. Posteriormente, un agente lo arrastra hacia el edificio, aparentemente sujetándolo por la capucha de la chamarra, mientras se aprecia sangre corriendo por su rostro y signos de dificultad para respirar.
En su declaración, el manifestante herido aseguró que se encontraba coreando consignas con un megáfono cuando los agentes comenzaron a avanzar con armas desenfundadas. Dijo que fue sometido junto con un amigo y que, instantes después, un agente le apuntó directamente antes de disparar.
Relató que, tras el impacto, todo se volvió borroso y apenas podía respirar. Señaló que pensó que iba a morir en el lugar. Los médicos le informaron que nunca volverá a ver por el ojo izquierdo y que le extrajeron un fragmento de plástico del tamaño de una moneda, además de hallar restos de plástico, metal y vidrio en su cráneo. Parte de la metralla, indicaron, permanecerá en su cuerpo de por vida.
El funcionario del DHS afirmó que dos agentes resultaron heridos y que dos personas fueron arrestadas y acusadas de agresión a un agente federal y alteración del orden público. Reiteró que los disturbios y ataques contra las fuerzas del orden constituyen delitos graves y serán castigados conforme a la ley.
Durante una rueda de prensa, Skye Jones, uno de los detenidos, aseguró que fueron víctimas de brutalidad policial y que permanecieron recluidos en la cárcel de Santa Ana durante el fin de semana. Señaló que la reacción de los agentes refleja, a su juicio, pánico ante las exigencias de justicia.
Hasta el momento, no se ha confirmado oficialmente si el manifestante que perdió la vista corresponde a la segunda persona mencionada por el DHS como detenida durante los hechos.
