

EL BUEN TONO
Córdoba, Ver.- En los primeros movimientos de Manuel Alonso Cerezo y Luis Abella Alvarado dentro del Ayuntamiento ya lograron apoderarse de la Tesorería municipal y convertirla en su caja chica, imponiendo a Antonia Reyes Olmos, un perfil ligado al operador político Víctor Serralde Martínez y a la estructura que hoy todavía controla el Ayuntamiento bajo el mando de Juan Martínez Flores.
Fuentes internas del grupo Trabal, que pidieron el anonimato por temor a represalias, revelaron que la llegada de Reyes Olmos responde a una operación diseñada para controlar, manipular y blindar las finanzas públicas, replicando esquemas utilizados para “ordenar” y “limpiar” movimientos financieros al interior de dicho grupo.
La alerta es mayor al confirmarse que Antonia Reyes Olmos ha trabajado con Víctor Serralde, personaje señalado reiteradamente por corrupción y por utilizar estructuras públicas como instrumentos de saqueo y control político. Su eventual nombramiento en la Tesorería abre la puerta a la opacidad y al uso discrecional de los recursos municipales.
A este entramado se suma que, de manera extraoficial, Reyes Olmos sería familiar de Lauro Ramos Olmos, actual contralor municipal y operador cercano del alcalde saliente Juan Martínez Flores, lo que evidenciaría un pacto de continuidad entre la administración que se va y la que llega, pese al discurso de “cambio” que intenta vender el nuevo gobierno.
En los hechos, la Tesorería no sería un área técnica, sino la caja chica del grupo Alonso–Abella–Trabal, desde donde se controlarían pagos, contratos, proveedores y decisiones financieras clave del Ayuntamiento de Córdoba.
