Alejandro Ávila
Veracruz, Ver.- Al menos 28 puntos considerados de alto riesgo o inseguridad para las mujeres han sido identificados en la zona conurbada de Veracruz, Boca del Río y Medellín de Bravo, alertó Nancy Torres Castañeda, vocera de la colectiva feminista Colmena Verde.
El informe, elaborado a partir de reportes vecinales y encuestas ciudadanas, revela un incremento preocupante en los focos rojos; el municipio de Veracruz concentra la mayor parte de las alertas con 20 sitios, cuatro más en comparación con el registro anterior; por su parte, Boca del Río mantiene cinco puntos bajo vigilancia, mientras que Medellín de Bravo se incorpora recientemente con tres zonas en este mapa de riesgo.
Torres Castañeda enfatizó que el Centro Histórico de Veracruz se mantiene desde 2019 como una de las áreas más críticas, impulsado por graves deficiencias en el alumbrado público, la acumulación de maleza y la persistencia de espacios que generan puntos ciegos.
Sin embargo, la problemática ya no se limita al primer cuadro de la ciudad. El mapeo detectó que sectores de la zona norte y áreas periféricas de Veracruz presentan nuevas zonas vulnerables, derivadas de modificaciones en las rutas de movilidad y cierres de vialidades que exponen a las peatones.
La activista aclaró que este diagnóstico contempla tanto trayectos donde se han consumado agresiones (como asaltos, tocamientos y otros actos de violencia), como aquellos entornos urbanos donde las mujeres experimentan un temor constante durante sus desplazamientos cotidianos.
Pese a que la información fue entregada oportunamente a las autoridades municipales para su integración en los Planes Municipales de Desarrollo, Colmena Verde denunció que solicitudes clave llevan años en el olvido. Un ejemplo claro es la instalación de espejos cóncavos en esquinas estratégicas del Centro Histórico de Veracruz para eliminar zonas sin visibilidad.
Ante este panorama, la colectiva exigió a los tres ayuntamientos incorporar con urgencia una perspectiva de género en el urbanismo y la recuperación de espacios públicos. Esto implica priorizar proyectos de iluminación integral, accesibilidad, rutas seguras y eliminación de puntos oscuros.
Finalmente, la activista instó a las administraciones locales a realizar una evaluación rigurosa de las políticas de prevención aplicadas en años anteriores para consolidar las acciones efectivas, corregir fallas y diseñar estrategias funcionales que garanticen una vida libre de violencia para las mujeres en la zona conurbada.
