

Adriana Estrada
El Buen Tono
Orizaba, Ver.- Lo que debía ser una acción para procurar la vida de especies, se convirtió en una amenaza ecológica de gran magnitud. El ingreso de maquinaria pesada a la Laguna del Chirimoyo desató una crisis ambiental que pone en riesgo la vida de más de 190 especies que habitan y dependen de este cuerpo de agua.
Desde hace meses, vecinos de la zona, voluntarios ambientalistas y activistas emprendieron un esfuerzo titánico, realizaron jornadas de limpieza artesanal para retirar residuos sin dañar el ecosistema, bajo el objetivo de sanear el humedal sin perturbar el hábitat de aves migratorias, reptiles, peces y flora endémica. Sin embargo, la llegada de maquinaria pesada por instrucción del Ayuntamiento de Orizaba ha echado por tierra el trabajo comunitario.
Mientras las excavadoras remueven tierra sin contemplación ecológica, las aves luchan por salvarse. El humedal no es un simple depósito de agua. Es un pulmón natural y refugio de biodiversidad en medio de la mancha urbana. Su destrucción no solo afecta a las especies que lo habitan, sino que rompe el equilibrio ecológico de toda la zona.
