

Agencias
EU.- El Departamento de Estado de Estados Unidos informó este domingo 11 de enero que el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo una llamada con el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente, en un diálogo centrado en fortalecer la cooperación bilateral para combatir a las organizaciones del crimen organizado y desmantelar las violentas redes narcoterroristas que operan entre ambos países.
Según el breve comunicado difundido por Washington, la conversación abordó la necesidad de reforzar mecanismos conjuntos para frenar el tráfico de fentanilo, armas y otros ilícitos que afectan tanto a México como a Estados Unidos. En ese sentido, Rubio reafirmó el compromiso de su país con la lucha contra el “narcoterrorismo” y subrayó la necesidad de que haya “resultados tangibles” en el combate al crimen para garantizar la seguridad hemisférica.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, destacó que la cooperación debe traducirse en acciones concretas para desarticular las redes criminales transnacionales y proteger a ambas naciones.
La llamada se produce en un contexto de tensión diplomática tras las declaraciones recientes del expresidente Donald Trump, quien afirmó que su administración podría considerar ataques militares por tierra contra los cárteles de la droga con base en México, lo que encendió alertas en el gobierno mexicano sobre la posible intromisión extranjera en su territorio.
Aunque el Gobierno mexicano aún no ha emitido una postura oficial sobre el contenido completo de la llamada de alto nivel, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) señaló previamente que el canciller de la Fuente actúa bajo las instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum para dar seguimiento al Programa de Cooperación de Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley, privilegiando principios de respeto irrestricto a la soberanía, integridad territorial, responsabilidad compartida y colaboración sin subordinación.
Esta conversación refleja un momento crítico en la relación México–Estados Unidos en materia de seguridad, donde ambos países buscan equilibrar la cooperación contra el crimen organizado con la defensa de la soberanía y los marcos legales de cada nación, ante un clima de presión mediática y política derivado de las declaraciones sobre posibles acciones unilaterales por parte de Washington.
