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Nacional.- Pedro Infante, ícono del cine de oro mexicano y una de las figuras más queridas del país, no solo conquistó los corazones de sus seguidores con su talento en la actuación y el canto, sino también con una curiosa faceta menos conocida: su pasión por la aviación. A lo largo de su vida, Infante no solo voló como pasajero, sino que se formó como piloto, logrando acumular más de 2,000 horas de vuelo.

El actor, quien fue protagonista de películas icónicas como Nosotros los pobres y Pepe el Toro, se compró su propio avión, un Piper J-3 Cub, con el que surcaba los cielos en su tiempo libre. Sin embargo, esta misma pasión por la aviación fue lo que trágicamente puso fin a su vida. El 15 de abril de 1957, Pedro Infante falleció en un accidente aéreo cuando pilotaba un avión Consolidated B-24 Liberator en Mérida, Yucatán.

Este dato revela que Infante no solo brillaba en los escenarios, sino que también sentía una gran atracción por la adrenalina y el desafío que representaba volar. Aunque su legado sigue vivo a través de sus películas y canciones, pocos saben que en los cielos encontró su segunda gran pasión y, desafortunadamente, su destino final.

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