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De la redacción
El Buen Tono

La Semana Santa en México se vive de forma especial en diversas comunidades donde permanece viva una tradición centenaria conocida como La Judea, una representación popular que gira en torno a la figura de Judas Iscariote, el apóstol que, según la tradición bíblica, traicionó a Jesús por 30 monedas.

Con máscaras, persecuciones simbólicas, música y representaciones teatrales en las calles, estas celebraciones convierten a pueblos enteros en escenarios durante los días santos. Además de su significado religioso, al igual que el viacrucis, hoy se han convertido también en un importante atractivo turístico y cultural que cada año reúne a miles de visitantes.

En Purísima del Rincón, Guanajuato, se realiza una de las Judeas más conocidas del país. Esta tradición comenzó hace más de 150 años, impulsada por el pintor autodidacta Hermenegildo Bustos. Durante Miércoles, Jueves y Viernes Santo, más de 300 participantes recorren las calles con máscaras de madera talladas en colorín, elaboradas por artesanos locales.

Entre los personajes aparecen diablos, rancheros, Judas y figuras satíricas que protagonizan persecuciones y escenas teatrales por el centro del pueblo. El momento culminante ocurre el Viernes Santo, cuando Judas es capturado y ejecutado simbólicamente frente a miles de asistentes. Con el paso del tiempo, este evento se ha convertido en uno de los principales atractivos de Semana Santa en el estado de Guanajuato.

Otra de las celebraciones históricas se realiza en el Pueblo Mágico de Jala, Nayarit. De acuerdo con autoridades turísticas, esta Judea tiene más de 400 años de antigüedad, por lo que es considerada una de las más antiguas del país.

Durante Semana Santa prácticamente todo el pueblo participa en la representación de la Pasión de Cristo. Las calles se llenan de personajes bíblicos, soldados romanos y fieles que recrean momentos como la Última Cena, la traición de Judas y el viacrucis. En esta versión, el personaje de Judas también puede representar críticas o comentarios sociales, reflejando cómo las comunidades integran elementos contemporáneos en tradiciones muy antiguas.

En San Andrés del Téul, cabecera del municipio de Jiménez del Téul, Zacatecas, la Judea es una de las celebraciones religiosas más importantes de la región. Este municipio rural, ubicado al oeste del estado y con poco más de 4 mil habitantes, involucra a buena parte de la comunidad en la organización y representación de los pasajes bíblicos.

Los participantes recorren las calles caracterizados como soldados, fariseos y otros personajes del relato cristiano, mientras Judas es perseguido en escenas simbólicas que recuerdan su traición. Debido a su ubicación aislada, a más de 300 kilómetros de la capital del estado, la celebración mantiene un carácter profundamente tradicional y comunitario, transmitido de generación en generación.

En San Martín de las Flores, Jalisco, se realiza una de las representaciones de Semana Santa más multitudinarias del occidente del país. La celebración involucra a cientos de actores voluntarios que recrean los últimos días de Jesús con elaborados vestuarios y escenografías instaladas en las calles del barrio.

Las escenas más esperadas son el viacrucis y la persecución de Judas, seguidas por miles de personas que acompañan el recorrido. Cada año, esta tradición atrae visitantes de toda el área metropolitana de Guadalajara.

Más al norte de Jalisco, en Huejuquilla el Alto, la Judea también forma parte de las celebraciones de Semana Santa. En este municipio serrano, cercano a los límites con Zacatecas y Nayarit, las representaciones combinan elementos religiosos con costumbres regionales.

Los participantes recorren las calles vestidos como romanos, apóstoles y personajes populares, mientras los habitantes acompañan la escenificación de la Pasión de Cristo. Aunque es una celebración más pequeña que en otras ciudades, su valor radica en que mantiene viva una tradición transmitida por generaciones en comunidades del norte de Jalisco.

Más allá de su significado religioso, la Judea en Semana Santa representa una experiencia cultural que permite a visitantes y habitantes conocer de cerca algunas de las tradiciones vivas más antiguas de México.

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