

Agencias
Zongolica.- La violencia que enfrentan científicos y defensores del medio ambiente en México volvió a quedar en evidencia con el secuestro del biólogo y educador ambiental Miguel Ángel De la Torre Loranca, desaparecido desde hace más de 70 días tras ser privado de la libertad por un grupo de presuntos extorsionadores en la Sierra de Zongolica, Veracruz.
De acuerdo con testimonios de familiares y colegas, el secuestro ocurrió pese a que se pagó un rescate, sin que hasta ahora exista información oficial sobre su paradero. El caso no sólo ha generado una profunda conmoción en su entorno cercano, sino que también ha interrumpido proyectos de investigación científica, conservación ambiental, educación comunitaria y ecoturismo que De la Torre impulsaba desde hace décadas en la región.
Miguel Ángel De la Torre es herpetólogo, maestro, fotógrafo y divulgador ambiental. Desde joven dedicó su vida al estudio de los ecosistemas de la Sierra de Zongolica. En 1996, como estudiante de la Universidad Veracruzana, participó en la consolidación del herpetario universitario, que más tarde obtuvo certificación como Unidad de Manejo Ambiental (UMA). Su trayectoria científica incluye la coautoría en el descubrimiento de nuevas especies, como la serpiente Geophis lorancai, nombrada en su honor, y el lagarto Abronia zongolica.
Además de su labor académica, De la Torre impulsó proyectos educativos de alto impacto social. Fue director del Instituto Tecnológico Superior de Zongolica, donde fortaleció la formación en manejo forestal, amplió la infraestructura y promovió vínculos con universidades como la UNAM. Su trabajo permitió que estudiantes locales participaran en investigaciones científicas y proyectos de conservación.
En el ámbito comunitario y turístico, junto con su familia desarrolló Herping Zongolica, un proyecto de expediciones fotográficas, ecoturismo y educación ambiental que atrajo visitantes nacionales y extranjeros. Esta iniciativa fue reconocida con el Premio Estatal de Innovación Turística 2024, pero hoy se encuentra paralizada debido a su desaparición, dejando a su familia sin sustento económico.
Familiares, colegas y organizaciones hacen un doble llamado: a las autoridades, para que refuercen la búsqueda y esclarezcan el caso con urgencia; y a los captores, para que devuelvan con vida al biólogo. Mientras tanto, su desaparición se suma a una larga lista de agresiones contra quienes defienden la ciencia, la biodiversidad y los territorios en México, en un contexto donde la impunidad sigue siendo la constante.
