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De la redacción
El Buen Tono

México, Estados Unidos y Canadá avanzan hacia una nueva etapa en la relación comercial de Norteamérica. Este lunes se confirmó que la fase de negociación formal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) comenzará la semana del 25 de mayo, en medio de un entorno marcado por tensiones arancelarias y la necesidad de fortalecer la integración regional.

El anuncio se dio tras reuniones realizadas en el Club de Banqueros y en Palacio Nacional, donde la presidenta Claudia Sheinbaum recibió a la delegación estadounidense encabezada por Jamieson Greer, acompañada por el Gabinete Económico, incluido el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.

Al término de los encuentros, Ebrard confirmó que las conversaciones sostenidas en la Ciudad de México con sectores industriales y organismos empresariales darán paso a negociaciones formales, enfocadas en mantener la estabilidad del acuerdo comercial.

Desde el sector privado mexicano, la postura fue clara: preservar el libre comercio y evitar la imposición de aranceles. El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, José Medina Mora, subrayó que la prioridad es mantener “cero aranceles” para productos que cumplan con las reglas de origen.

En el mismo sentido, líderes empresariales insistieron en la necesidad de reforzar la integración económica de la región, pese a la política comercial más restrictiva impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde su regreso a la Casa Blanca.

Aunque calificaron la postura de Washington como firme, representantes del sector empresarial reconocieron disposición al diálogo por parte de Estados Unidos, lo que ha permitido avances en las conversaciones.

A la par, empresas estadounidenses con operaciones en México también han elevado la presión para lograr una revisión ágil del tratado. La Cámara Americana de Comercio presentó propuestas que abarcan más de mil 200 compañías, buscando garantizar condiciones que favorezcan la inversión y un trato preferencial para México.

Más allá del debate arancelario, el eje de la negociación apunta a un rediseño de las cadenas de suministro en Norteamérica. Gobierno y empresarios coinciden en la necesidad de incrementar el contenido regional y reducir la dependencia de importaciones provenientes de Asia.

Como ejemplo del nivel de integración económica, se destacó el caso de Grupo Bimbo, que cuenta con decenas de plantas y miles de empleos en Estados Unidos, reflejando la interdependencia productiva entre ambos países.

La próxima fase de negociaciones será clave para definir el rumbo del T-MEC y el equilibrio comercial en la región, en un contexto global donde la competencia económica y las tensiones comerciales siguen en aumento.

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