Adriana Estrada
El Buen Tono
Zongolica.- Un menor de edad atacó con machete a un perro, le ocasionó una severa herida, y luego dijo, sin reparo, que lo hizo “porque quise”.
Al respecto, moradores de San Sebastián, donde se dio la agresión, expusieron su indignación por el acto de crueldad que revela la crisis de valores que existe, y la ineficacia de los mecanismos de justicia que se aplican en el municipio.
Descartaron que se trate únicamente de un caso de maltrato animal; es un síntoma de una sociedad que normaliza la violencia y un testimonio de la impunidad institucional vigente.
Exigieron justicia y medidas ejemplares para el agresor, mientras que la respuesta de las autoridades municipales se limitó a una transacción económica, es decir, el agresor cubrirá los gastos veterinarios y de curación.
Resolución, consideraron, que lejos de reparar el daño o sentar un precedente, minimiza la gravedad de los hechos y envía un mensaje devastador, que la vida de un ser sintiente y el acto de tortura tienen un precio tasable, convirtiendo el sufrimiento animal en una mera cuestión de costos.
Destacaron que el problema de fondo es la normalización de la situación, pues el hecho de que un menor exprese abiertamente que actuó por voluntad, sin remordimiento, debería ser una señal de alerta máxima para las familias y las autoridades educativas que lo atienden.
Sin embargo, la falta de respuesta de las autoridades locales, que preside Ignacio Ramírez Flores, revela que la ley de protección animal se aplica con cuentagotas y sin la contundencia que exigen los ciudadanos.
Hicieron notar que no se trata de pedir “venganza”, sino de exigir que las autoridades asuma su papel garante, que se apliquen los protocolos de atención a la violencia familiar y comunitaria, y que se tenga un seguimiento psicológico hacia el menor para evitar que su falta de empatía escale hacia conductas más destructivas.
Pidieron a la Fiscalía Especializada en Delitos Ambientales y contra los Animales del Estado de Veracruz, que intervenga, sancione e investigue el entorno familiar y social del menor.
Descartaron que la “conciliación” económica sea justicia.
Agregaron que la psicología forense demostró que el maltrato animal es uno de los primeros pasos de una cadena de violencia que puede derivar en agresiones contra seres humanos, por lo que ignorar la advertencia es un acto de irresponsabilidad.
Especialista manifestaron que el menor es un psicópata en potencia, que puede escalar de atacar animales a humanos.
