ADRIANA ESTRADA
EL BUEN TONO
Orizaba.- Mientras la euforia por la reciente victoria de la selección mexicana de fútbol llena estadios, noticieros y redes sociales, otra parte del país llora en silencio en sus hogares tras haber sufrido las consecuencias de inseguridad en carreteras, expresó el líder nacional de la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), David Estévez Gamboa.
Señaló que el triunfo deportivo, ante un rival que deportivamente estaba lejos de representar una verdadera prueba, es apenas un espejismo que oculta una realidad mucho más dolorosa: la del país que sigue perdiendo el partido de la seguridad, la justicia y la gobernabilidad.
“Resulta inevitable observar el contraste, pues para resguardar estadios, eventos deportivos y actos de gran exposición mediática, aparecen cientos de policías, operativos especiales, vallas y dispositivos de seguridad. El Estado demuestra que tiene capacidad de movilización cuando se trata de proteger instalaciones o garantizar que un espectáculo transcurra sin contratiempos”, lamentó.
Sin embargo, denunció que esa misma fuerza que utiliza el Estado parece ausente cuando se trata de proteger a quienes recorren diariamente las carreteras del país: a los transportistas que son víctimas de robos, secuestros y asesinatos; a las madres buscadoras que, ante la ausencia de respuestas institucionales, han tenido que convertirse en investigadoras de sus propios hijos desaparecidos; a las familias que viven con miedo de salir de casa o de no volver a ver a un ser querido.
El líder transportista describió a México como un país de dos caras. La primera, la del festejo efímero, la victoria fácil, los discursos triunfalistas y las fotografías de celebración. La segunda, “la de los miles de mexicanos que enfrentan una realidad marcada por la violencia, la impunidad y el abandono”.
“Y mientras se celebra un triunfo deportivo que durará unos días en la memoria colectiva, hay derrotas mucho más profundas que permanecen abiertas durante años. Derrotas que no se miden en goles, sino en vidas perdidas; no se reflejan en un marcador, sino en sillas vacías en las mesas familiares; no generan aplausos, sino lágrimas”, sentenció.
Para el dirigente de ANTAC, el verdadero desafío de México no está en ganar partidos contra rivales inferiores, sino en ganar en la cancha donde más importa: la de la seguridad, la justicia y la paz, concluyó.
