

Agencias
México.- El gobierno de México evalúa revisar los envíos de petróleo crudo y combustibles a Cuba ante la presión diplomática y política de Estados Unidos, reportó la agencia Reuters. La decisión se discute en el gabinete mexicano mientras el país enfrenta tensiones con la administración del presidente Donald Trump en varios frentes, incluida la política energética, seguridad y comercio internacional.
México se ha convertido recientemente en el principal proveedor de crudo de Cuba, especialmente tras las restricciones impuestas por Estados Unidos al petróleo venezolano, que tradicionalmente abastecía a la isla caribeña. En 2025, México exportó en promedio 17 200 barriles de crudo diarios y alrededor de 2 000 barriles de productos petrolíferos a Cuba, datos que Pemex reportó ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).
El análisis interno contempla tres opciones: mantener el suministro bajo los términos actuales, reducirlo gradualmente o suspenderlo por completo, en caso de que se considere que continuar con los envíos pueda generar represalias por parte de Washington. Funcionarios mexicanos interpretaron que declaraciones públicas del presidente Trump, en las que criticó los apoyos energéticos y económicos a Cuba, funcionaron como advertencia diplomática.
Además de la presión política, la revisión ocurre en un contexto más amplio de vigilancia militar estadounidense: drones de la Marina de Estados Unidos han sobrevolado rutas del Golfo de México utilizadas por buques petroleros mexicanos que transportan hidrocarburos a la isla, según fuentes citadas por Reuters.
La secretaria de Energía y otros integrantes del gabinete sostienen que los envíos a Cuba han sido presentados oficialmente como ayuda humanitaria y se basan en contratos vigentes, pero reconocen que continuar con el suministro podría tener costos geopolíticos importantes. Un corte total del crudo hacia la isla, advirtieron, podría provocar una crisis energética en Cuba y un posible aumento de flujos migratorios hacia México, una preocupación que se ha incluido en las discusiones estratégicas.
Hasta ahora no se ha tomado una decisión definitiva, y las autoridades aseguran que la determinación final dependerá de la evolución del diálogo con Estados Unidos y de consideraciones diplomáticas, económicas y humanitarias en las próximas semanas.
