🖊️ Ese doctor debe haber estado mirando hacia otro lado, porque en ese saqueado IMSS llevan años robando. Lo verdaderamente sorprendente no es que apenas lo note, sino que durante tanto tiempo se haya normalizado el saqueo.
AGENCIA
Ciudad de México.- El médico cirujano Manuel Sanmiguel puso sobre la mesa una reflexión sobre el deterioro de los servicios públicos en México y la tolerancia social frente a problemas que afectan directamente la calidad de vida de millones de personas.
Su planteamiento advierte que el despojo de los recursos públicos no debe entenderse únicamente como la desaparición de dinero de las cuentas gubernamentales, sino también desde sus consecuencias: Hospitales sin condiciones adecuadas, escuelas desatendidas, falta de medicamentos y oportunidades limitadas para la población.
Uno de los puntos centrales de su crítica es la aparente normalización de estas carencias. Cuando la falta de atención médica, el desabasto de medicinas o el deterioro de la infraestructura se vuelven parte de la rutina, existe el riesgo de que la sociedad deje de exigir soluciones y las autoridades pierdan presión para responder.
La discusión también plantea una pregunta sobre la responsabilidad institucional: ¿Cómo se utilizan los recursos públicos y qué mecanismos existen para garantizar que lleguen a los servicios que más necesita la población?
El acceso a la salud y a la educación no depende únicamente de la construcción de hospitales o escuelas, sino también de su mantenimiento, personal suficiente, insumos y una administración transparente. Por ello, las críticas al abandono de estos sectores exigen respuestas sustentadas en datos, evaluaciones y resultados verificables.
La reflexión de Sanmiguel coloca el foco en un problema que requiere atención pública: La indiferencia ante las deficiencias no las resuelve. La exigencia ciudadana, la rendición de cuentas y la vigilancia del gasto son elementos fundamentales para evitar que las carencias dejen de provocar indignación y terminen aceptándose como algo inevitable.
No es que se vea a otro lado, pero sí hay mucha gente bien amaestrada que por un “apoyo”, una “beca” se fanatiza.
¡Lo malo es que México no despierta ni despertará todo por unos pesos y una torta! Pero si fuera el mundial ahí estuvieran todos.
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