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AGENCIA

Ciudad de México.- México se ha configurado como el principal proveedor de petróleo y combustibles para Cuba, un movimiento que incrementa el costo geopolítico de la relación con Estados Unidos, en un contexto marcado por la reconfiguración regional del suministro energético tras las restricciones al abasto desde Venezuela, luego de la captura del presidente Nicolás Maduro.

Especialistas en energía advierten que, aunque el Gobierno mexicano ha sostenido que continuará con los embarques hacia la isla, este papel cada vez más visible de México como abastecedor de Cuba aumenta el riesgo de presiones desde Washington. El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó que hasta el momento no se ha solicitado formalmente a México frenar los envíos de crudo.

El fin de semana pasado arribó a la bahía de La Habana el buque petrolero Ocean Mariner con aproximadamente 86 mil barriles de combustible procedente de México, lo que confirma la continuidad de los embarques en un escenario político cada vez más volátil.

Analistas señalan que el presidente estadounidense, Donald Trump, podría recurrir a mecanismos de presión económica, como la imposición de aranceles, para intentar frenar este flujo, una estrategia similar a la utilizada anteriormente contra países como Irán.

Aunque el vínculo energético entre México y Cuba no es nuevo y se remonta a la década de 1980, el entorno político actual sí representa un cambio significativo. La caída del suministro venezolano ha colocado a México en una posición más expuesta, tanto en el plano diplomático como en el comercial, al convertirse en uno de los pocos proveedores activos para la isla.

A este escenario se suma un factor operativo: La capacidad real de México para sostener estos envíos. Actualmente, Petróleos Mexicanos y sus socios privados producen alrededor de 1.6 millones de barriles diarios, de los cuales 1.3 millones corresponden a Pemex, una cifra que se mantiene por debajo de la meta oficial de 1.8 millones de barriles diarios.

Expertos advierten sobre el costo de oportunidad que implica destinar crudo a Cuba, ya que cada barril compite con el abasto interno, las exportaciones y los ingresos de la empresa productiva del Estado, lo que podría generar tensiones financieras si la producción no repunta.

Entre ayuda humanitaria y deudas incobrables

La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido los envíos de petróleo a Cuba bajo un enfoque de ayuda humanitaria, al reconocer que, ante la crisis venezolana, México se ha convertido en un proveedor clave para la isla. Sin embargo, especialistas subrayan que, en la práctica, Pemex registra estos envíos como cuentas por cobrar que, con el tiempo, suelen convertirse en deudas incobrables.

Sheinbaum aseguró que no se está enviando más petróleo del que históricamente se ha exportado a Cuba, aunque reconoció que no contaba con datos precisos de Pemex al momento de sus declaraciones. Investigaciones recientes estiman que México estaría enviando alrededor de 12 mil barriles diarios, cifra que colocaría al país como el principal proveedor de la isla tras el colapso de los envíos venezolanos.

Pese a las solicitudes reiteradas para transparentar los datos de exportación y a la promesa presidencial de hacerlos públicos, hasta ahora no existe información oficial detallada sobre los volúmenes enviados, una opacidad que refleja la sensibilidad política y diplomática del tema.

En el plano económico, especialistas advierten que el crudo mexicano se envía con descuentos significativos y que Cuba no realiza pagos efectivos, por lo que la deuda se acumula en los libros de Pemex hasta ser considerada incobrable. Este patrón ya se ha repetido en el pasado, cuando administraciones anteriores optaron por condonar adeudos, trasladando el costo al erario público.

El papel de México como sostén energético de Cuba abre así un nuevo frente de tensión internacional y plantea interrogantes sobre la viabilidad financiera, la transparencia y el impacto diplomático de una política que combina solidaridad, pragmatismo energético y riesgos crecientes frente a Estados Unidos.

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