De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- Mientras la inseguridad sigue cobrando vidas en Córdoba y la ciudadanía exige acciones contundentes para recuperar la tranquilidad, el Ayuntamiento que encabeza Manuel Alonso Cerezo parece tener otras prioridades: organizar un intercambio de estampitas del Mundial de Futbol.
La indignación creció entre ciudadanos luego de que, tras los hechos violentos registrados en la ciudad, que dejaron a dos personas sin vida por impactos de arma de fuego, las redes oficiales del gobierno municipal promocionaran una actividad recreativa relacionada con el coleccionismo de estampas mundialistas.
Para muchos cordobeses, el contraste resulta ofensivo. Mientras comerciantes, vecinos y familias viven con preocupación el incremento de los hechos violentos, las autoridades municipales parecen más ocupadas en actividades de entretenimiento que en presentar resultados concretos en materia de seguridad.
Las críticas también alcanzan al director de Seguridad y Protección Ciudadana, Luis Ángel Vargas Miranda, cuya estrategia continúa siendo cuestionada luego de que hechos de alto impacto se registren incluso en zonas céntricas de la ciudad.
El evento de intercambio de estampitas, programado para el próximo 17 de junio en el parque 21 de Mayo, ha sido presentado como una actividad de convivencia; sin embargo, ciudadanos consideran que el mensaje enviado por la administración municipal está completamente desconectado de la realidad que enfrenta Córdoba.
Además, no son pocos los que señalan que la iniciativa es impulsada por el entorno cercano del alcalde, particularmente por su hijo, lo que ha generado señalamientos de que el gobierno municipal está más enfocado en promover ocurrencias que en atender los problemas urgentes de la población.
Porque una cosa es fomentar actividades recreativas y otra muy distinta actuar como si nada ocurriera mientras la violencia golpea a la ciudad.
La percepción entre muchos ciudadanos es que Córdoba enfrenta una crisis de seguridad que requiere acciones inmediatas, patrullajes efectivos, resultados en la prevención del delito y una estrategia clara. Sin embargo, desde el Ayuntamiento parece que intercambiar estampitas se ha vuelto más importante que devolver la tranquilidad a los cordobeses.
