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MÉXICO.- Las moscas estériles se han convertido en una de las principales herramientas para combatir y prevenir el avance del gusano barrenador del ganado, una plaga provocada por la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, que puede afectar a bovinos, mascotas e incluso seres humanos cuando las hembras depositan sus huevos en heridas abiertas o tejidos expuestos.
A diferencia de las moscas comunes, estos insectos son criados en instalaciones especializadas y los machos son sometidos a un proceso de esterilización mediante radiación antes de ser liberados al ambiente. Aunque físicamente son iguales a las moscas normales y no pueden distinguirse a simple vista, su función es evitar que la plaga continúe reproduciéndose.
La estrategia consiste en liberar grandes cantidades de machos estériles para que compitan con los machos fértiles y se apareen con las hembras. Al no generar descendencia, el número de larvas disminuye generación tras generación hasta controlar o eliminar la población del gusano barrenador.
Este método no es nuevo; se utiliza desde hace décadas como una forma de control biológico que permite combatir insectos dañinos sin depender únicamente de productos químicos. Para que sea efectivo, requiere liberaciones constantes, vigilancia sanitaria y la participación de productores ganaderos mediante el reporte oportuno de animales con heridas sospechosas.
Autoridades destacan que las moscas estériles no representan peligro para las personas ni para los animales, ya que no transmiten enfermedades y no pueden reproducirse. Su liberación forma parte de un esfuerzo científico para proteger al ganado, la economía del sector y la salud pública.
