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De la redacción
El Buen Tono

Orizaba.- Lo que durante años fue presentado por las autoridades municipales como un espacio de conservación animal, hoy enfrenta cuestionamientos por la reducción alarmante de monos araña dentro de la Unidad de Manejo Ambiental (UMA) de Orizaba, donde continúan registrándose muertes de ejemplares en medio de deficiencias sanitarias, presencia de ratas y falta de transparencia.
De acuerdo con información recabada, en 2025 la población de monos araña rondaba casi los 20 ejemplares, cuando el coordinador era Arturo Trueba, familiar del presidente municipal Hugo Chahín Kuri. Sin embargo, actualmente, bajo la coordinación de Brenda Abaroa Ortiz, la cifra se desplomó a sólo siete monos visibles dentro del recinto, además de una hembra embarazada.
Durante el recorrido por la UMA se observó que los ejemplares restantes son de talla pequeña, mientras persiste la preocupación ciudadana por las constantes muertes que han reducido drásticamente la población. A ello se suma la presencia de ratas dentro y alrededor de las instalaciones, situación que exhibe posibles problemas de higiene y control sanitario en un lugar que debería cumplir con estándares estrictos para el manejo de fauna silvestre.
La inquietud aumenta debido a que trascendió la intención de trasladar a los monos araña hacia la zona del Coliseo La Concordia, donde permanece el león “Leonel”, ejemplar que ha sido objeto de críticas por abandono, omisión y falta de información clara sobre su estado de salud.
El posible traslado ocurre en paralelo a versiones sobre un proyecto para intervenir el espacio que actualmente ocupa la jaula de los monos, donde al parecer se pretende desarrollar una especie de plaza comercial.
Esa posibilidad también encendió alertas por las antiguas escalinatas laterales del área, las cuales, por su antigüedad, podrían formar parte del patrimonio urbano susceptible de protección por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
No obstante, ciudadanos y críticos han señalado constantemente que el INAH en Orizaba ha terminado avalando diversas obras cuestionadas dentro del Centro Histórico, mientras funcionarios reciben reconocimientos y emiten declaraciones favorables a proyectos municipales pese a las inconformidades por posibles afectaciones patrimoniales.
El caso vuelve a poner bajo escrutinio el modelo turístico y urbano de la ciudad, donde colectivos animalistas y ciudadanos advierten que la prioridad se centra en proyectos comerciales e imagen pública, relegando el bienestar animal.

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