

Chilpancingo, Gro.- Entre los restos calcinados de una vivienda en el fraccionamiento Villas del Sol, un pequeño perro Chihuahua permanece inmóvil. Se llama Canelo y, ajeno a la magnitud de la tragedia, sigue mirando hacia el sitio donde antes estaba la puerta de su hogar, como si en cualquier momento fuera a escuchar los pasos de su familia.

El incendio ocurrido el martes 10 de febrero cobró la vida de los cinco integrantes de la familia Román Cuica: el matrimonio conformado por Celestino y María del Rosario, y sus hijos Dora Abigail, de 17 años; Naomi Celina, de 14; y el pequeño Daniel Mateo, de 6. De acuerdo con las autoridades, el siniestro no fue provocado y las víctimas fallecieron por asfixia tras inhalar monóxido de carbono. La vivienda, construida con madera y lámina, fue consumida rápidamente por las llamas.

La mañana de este miércoles, familiares y amigos despidieron a las víctimas en una misa de cuerpo presente celebrada a las 7:00 horas en la parroquia de Santiago Apóstol, en la colonia Jardines del Sur. Entre lágrimas y flores, compañeros de escuela y seres queridos acompañaron el último adiós. Posteriormente, se informó que los cuerpos serían trasladados a Coyuca de Catalán, en la región Tierra Caliente, de donde la familia era originaria.
Mientras los féretros eran despedidos en la iglesia, en la vivienda siniestrada algunos vecinos aguardaban su llegada. En la espera también quedó Canelo, la mascota de la familia, quien ha permanecido en el lugar desde el incendio. Vecinos le han llevado agua y alimento, conmovidos por la imagen del pequeño perro que continúa custodiando lo que fue su hogar.

La tragedia no solo dejó una casa reducida a cenizas, sino una escena que ha tocado corazones: la de un animal que no entiende de despedidas, pero sí de lealtad. Entre el humo que ya se disipó y el silencio que quedó en Villas del Sol, Canelo sigue esperando a quienes, esta vez, no volverán.
