De la redacción
El Buen Tono
Una niña de ocho años murió en Luisiana, Estados Unidos, luego de infectarse con Naegleria fowleri, una amiba extremadamente rara que puede provocar una infección cerebral casi siempre mortal.
La menor fue identificada como Lillian Smart. El gobernador de Luisiana, Jeff Landry, lamentó públicamente su fallecimiento a través de su cuenta oficial en X.
“Destrozado por la noticia del fallecimiento de Lillian”, escribió Landry.
De acuerdo con información de la familia citada por The Associated Press, Smart murió este fin de semana después de contraer la infección conocida como meningoencefalitis amebiana primaria (MAP).
El Departamento de Salud de Luisiana había informado la semana pasada que el estado registró su primera infección confirmada por Naegleria fowleri desde 2013, aunque las autoridades no identificaron públicamente a la paciente por motivos de privacidad.
La amiba vive principalmente en cuerpos de agua dulce y cálida, como lagos, ríos y aguas termales. La infección ocurre cuando agua contaminada entra por la nariz, generalmente mientras una persona nada.
Desde las fosas nasales, el organismo puede desplazarse hasta el cerebro y destruir tejido cerebral. La enfermedad tiene una tasa de mortalidad estimada de entre 95 y 99 por ciento.
La infección no se transmite de persona a persona y tampoco se adquiere al beber agua contaminada.
En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han registrado 173 casos de MAP entre 1937 y 2025. Texas y Florida concentran la mayor cantidad de casos, aunque también se han reportado infecciones en estados más al norte, como Maryland, Indiana y Minnesota.
Pese a lo impactante de estos casos, las infecciones continúan siendo extremadamente poco frecuentes. Los registros de los CDC muestran que en Estados Unidos suelen presentarse entre cero y ocho casos al año.
La presencia de la amiba está relacionada principalmente con aguas cálidas. Por ello, especialistas han señalado que las temperaturas elevadas pueden favorecer su presencia, aunque hasta ahora los datos disponibles no permiten establecer con certeza un aumento de las infecciones debido al cambio climático.
La muerte de Lillian Smart vuelve a poner atención sobre una enfermedad poco común pero de consecuencias devastadoras, especialmente durante la temporada de calor, cuando aumenta la exposición a cuerpos de agua dulce.
