Anna Fortunato, una anciana de 90 años sobreviviente del COVID-19, tiene un mensaje para el resto de nosotros: No temas. No te desesperes.

“Seguir luchando, tener una actitud positiva y orar”, dice. “Y levantarse de la cama. No te quedes en la cama todo el día … Y quiero decirles: ‘Si yo pude, tú también puedes’”.

El hecho de estar viva y dando consejos a otros sorprende a la propia Fortunato.

“En el hospital dijeron que era un milagro”, dijo la residente de Long Island, hija de inmigrantes italianos nacida el mismo año del desplome de Wall Street. “Quizás lo fue. Pero trabajé para ello, déjame decirte”.