

BRASILIA.- Dilma Rousseff, hija de un inmigrante búlgaro reconvertido en constructor y vendía edificios y una profesora brasileña, había nacido en esa misma ciudad, Belo Horizonte, hacía 67 años.
Disfrutó de una infancia feliz, acudió a escuelas buenas de niña bien, aprendió música y francés.
Fue una niña seria, estudiosa, tenaz, memoriosa y amante de los libros. Pronto se involucró en política. A los veinte años se encontraba afiliada a la formación clandestina de extrema izquierda Política Operaria.
Sus funciones consistían en dar clases de marxismo, en establecer contactos con los sindicatos y en lanzar un periódico.
Tomado de Excélsior
