Córdoba.- Aunque el camino de la mujer policía no ha sido nada fácil, pues  ha tenido que luchar contra todos los tabúes y señalamientos de la sociedad, que la consideran el sexo débil, pues al género femenino le ha costado sangre, sudor y lágrimas integrarse a estas labores, a pesar del paso de los años, las féminas continúan sufriendo de discriminación social.

Al celebrarse el Día del Policía, sale a la luz el desempeño que ha realizado a lo largo de casi ocho años en la corporación, Cecilia Torres Vargas, mejor conocida como “Chispa”, supervisora general de policías de cuadra en el grado de cabo, pues ha sabido conjugar las labores de madre, mujer y policía.

“Chipa” sobre nombre que se ganara luego de mostrar su carácter ante el desempeño de las labores que se exigen en la corporación, señaló que desde muy joven tuvo el interés por ser policía, “desde que estaba en la secundaria, pero más que nada a mi me gusta servirle a la ciudadanía, sobre todo a las mujeres porque desafortunadamente muchas son golpeadas y hay que saber manejar a los hombres”.

Aunque no ha sido una labor nada fácil, pues al ser mujer pone en peligro su integridad física, ha sabido sobresalir dentro de este ámbito considerado anteriormente exclusivo para los varones, pues ha tenido que dejar de lado el miedo que se genera al momento de atender algún llamado de la población.

Difícil ser madre y policía a la vez.

A pesar de que Cecilia Torres Vargas, ha logrado mantener la línea del respeto con los 45 elementos que están bajo su orden, las labores de madre continúan siendo las más pesadas, pues para sus tres menores hijos, no es nada fácil desprenderse de la figura materna por tanto tiempo, “me ha sido difícil sobre todo porque mi hijo más pequeño me dice que porque no paso más tiempo con ellos, el ser madre soltera exige que uno tenga más responsabilidades con ellos”.

No obstante, y pese a las responsabilidades que conllevan el cargo que representa, aprovecha al máximo el tiempo que puede pasar con sus hijos, sobre todo para que con el paso de los años,  vean el esfuerzo que ella realiza, no sólo para salir adelante si no para mantener segura a la población cordobesa.

Por el momento, Torres Vargas, no se ha enfrentado a ningún acontecimiento que haya marcado su vida como oficial, sin embargo, asegura estar preparada para hacerlo en el momento que sea necesario, “a mi me gusta lo que hago y aquí espero estar aquí hasta que ya no pueda, enfrentándonos a todo lo que sea necesario para salvaguardar a la población; sí tiene uno sentimientos, pues es más difícil enfrentarse a todo lo que sucede”.

Sin duda, aunque ha sido un camino largo para las mujeres policías éstas se han ido incorporándose a las instituciones de seguridad con más regularidad que hace 30 años, logrando ocupar puestos que antes eran impensables para el género femenino; hoy, los altos mandos policíacos saben que las mujeres son un complemento necesario en el trabajo de proteger a la población.

En este sentido, es de destacar que Veracruz sea uno de los estados que más impulso le está dando a la equidad de género, siendo que al interior de las corporaciones policíacas más del 35 por ciento de los cadetes en las academias de policía sean mujeres.

 

Yessica Martínez Argüelles

El Buen Tono