De la redacción
El Buen Tono
El jueves 11 de junio, cuando Raúl Jiménez y la Selección Nacional Mexicana salten al terreno de juego en el Estadio Ciudad de México para enfrentar a Sudáfrica, comenzará una Copa del Mundo que marca un punto de quiebre en la historia del futbol. El Mundial 2026, organizado por FIFA junto con México, Estados Unidos y Canadá, no solo será el primero con 48 selecciones, sino también el más automatizado y tecnológico jamás visto.
La competencia se expandirá a 16 ciudades en tres países, con una logística sin precedentes que convertirá al torneo en un evento continental. Pero el cambio más profundo estará dentro del juego: balones con sensores capaces de registrar cada contacto, sistemas semiautomáticos para fuera de juego y alertas instantáneas para árbitros que recibirán información en tiempo real directamente en sus auriculares. El fútbol dejará de depender únicamente del ojo humano para convertirse en un deporte asistido por datos milimétricos.
La ceremonia previa también cambiará su formato tradicional, con todos los jugadores ubicados en el círculo central durante los himnos nacionales, en una imagen pensada para audiencias globales. A esto se suman nuevas reglas para acelerar el juego, reducir pérdidas de tiempo y limitar interrupciones, además de medidas disciplinarias más estrictas en el comportamiento dentro del campo.
La final del torneo, programada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, incluirá además un espectáculo musical al estilo del Super Bowl, consolidando un Mundial que busca combinar deporte, tecnología y entretenimiento a escala global. En ese contexto, el inicio del partido inaugural no solo marcará el debut de una selección, sino el comienzo de una nueva era para el futbol mundial.
