

De la Redacción
El Buen Tono
Fortín.- El municipio lleva varios días envuelto en una pestilencia insoportable, un problema que se volvió recurrente y que se extiende por distintas colonias, generando indignación y alarma entre la población.
Desde las primeras horas del día, el intenso olor a “ala quemada” obligó a familias a cerrar puertas y ventanas ante la sensación de contaminación en el ambiente.
Las quejas ciudadanas apuntaron nuevamente hacia la actividad industrial.
Vecinos señalaron como responsable a San Antonio, ubicada en la colonia San José, y a Alpesur, asentada en el Crucero Nacional, ambas pertenecientes al Grupo Porres.
Habitantes aseguraron que los episodios de mal olor no son aislados, sino constantes, sin que hasta ahora exista una explicación pública sobre su origen.
Ante la persistencia del hedor, ayer se buscó a la representación de las empresas señaladas para conocer su postura o una explicación técnica sobre el motivo por el cual se generan estos olores; sin embargo, no emitieron postura alguna ni ofrecieron explicación, manteniendo el silencio que caracteriza al problema.
El malestar social escaló porque entre la población circula la versión de que el olor podría estar relacionado con la incineración de sangre, vísceras y alas de pollo derivadas de procesos industriales que se realizan.
Aunque estas afirmaciones no han sido confirmadas oficialmente, la falta de información, transparencia y supervisión ambiental visible alimenta la sospecha y profundiza la desconfianza ciudadana.
La exigencia es directa: claridad, datos verificables y vigilancia ambiental estricta.
El silencio empresarial frente a un problema que se repite día tras día y que afecta la calidad de vida de miles de fortinenses no hace más que agravar la inconformidad colectiva.
Fortín no solo enfrenta malos olores persistentes; padece también la ausencia de respuestas sobre qué es lo que realmente se está respirando en las colonias del área.
