

AGENCIA
CDMX.- La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) colocó nuevamente a la Ciudad de México como una de las zonas urbanas con mayor hundimiento de suelo en el mundo, luego de que nuevas imágenes satelitales revelaran el avance del fenómeno en distintos puntos de la capital del país.
Las imágenes fueron obtenidas mediante el satélite NISAR, una misión conjunta entre la NASA y la Organización India de Investigación Espacial (ISRO), utilizando datos recopilados entre el 25 de octubre de 2025 y el 17 de enero de 2026.
De acuerdo con el análisis científico, las zonas marcadas en color azul oscuro representan áreas donde el suelo se hunde más de dos centímetros por mes, una situación que preocupa debido al impacto sobre la infraestructura y la población de la Zona Metropolitana del Valle de México, donde habitan más de 21 millones de personas.
Entre los puntos identificados con mayores afectaciones destacan el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), el Ángel de la Independencia y el Lago de Chalco, ubicados en las alcaldías Venustiano Carranza, Cuauhtémoc y Tláhuac.
Especialistas consideran estos sitios como áreas clave para monitorear el comportamiento del terreno y evaluar los riesgos derivados del hundimiento progresivo.
Uno de los casos más representativos es el del Ángel de la Independencia, monumento al que se le han añadido 14 escalones con el paso de los años debido al descenso gradual del nivel del suelo en Paseo de la Reforma.
David Bekaert, integrante del equipo científico de NISAR y gerente de proyecto del Instituto Flamenco de Investigación Tecnológica, señaló que la Ciudad de México es uno de los principales focos de estudio relacionados con hundimientos urbanos a nivel global.
Explicó que las capacidades tecnológicas del satélite permitirán detectar y monitorear cambios en distintas regiones del planeta con mayor precisión y continuidad.
Según la NASA, el principal factor detrás de este fenómeno es la extracción intensiva de agua subterránea, combinada con el crecimiento urbano acelerado sobre el antiguo lecho del Lago de Texcoco.
La compactación del subsuelo ha provocado daños estructurales en edificios, calles, avenidas y redes hidráulicas, además de afectar operaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro, considerado uno de los más grandes de América Latina.
Los registros oficiales indican que este problema ha persistido por más de un siglo, aunque las primeras mediciones formales sobre el hundimiento de la capital mexicana comenzaron en 1925.
