Esta semana, los trabajadores de SpaceX colocaron SN3, el tercer prototipo de nave espacial Starship, en una plataforma de pruebas en el sitio de lanzamiento de la compañía en Boca Chica, al sur de Texas (EU.). El miércoles por la noche, realizaron una prueba a presión con nitrógeno a temperatura ambiente, y el aparato funcionó bien.

El jueves por la noche, SpaceX comenzó a realizar una prueba criogénica del vehículo, lo que significa que se cargó nuevamente con nitrógeno, pero esta vez se enfrió a temperaturas similares a las de un vuelo y se sometió a presiones similares a las de un vuelo, momento en que el SN3 comenzó a fallar y explotó.

Poco después del fracaso del ensayo, el fundador de SpaceX, Elon Musk, escribió en Twitter: “Veremos lo que dice la revisión de datos por la mañana, pero esto puede haber sido un error de configuración de prueba”.