

Vacío institucional permite que el titular de Tránsito en Córdoba ejerza sin certificación obligatoria; nadie lo evalúa y nadie asume responsabilidad
EL BUEN TONO
Córdoba, Ver.- En Córdoba, la Dirección de Tránsito y Seguridad Vial opera bajo un esquema que revela algo más grave que la opacidad: un vacío total de control institucional.
David Flores Cervantes, alias “El Gavilán”, actual titular de la corporación, ejerce funciones sin contar con registros de evaluación de control y confianza, requisito obligatorio para cualquier mando con injerencia en seguridad pública. Lo más alarmante no es solo la ausencia del documento, sino que ninguna autoridad reconoce tener la responsabilidad de evaluarlo.

La Secretaría de Marina confirmó, mediante respuesta oficial a una solicitud de información, que no cuenta con registros de evaluación del funcionario bajo los lineamientos del sistema civil. En su contestación, la dependencia se deslinda al señalar que sus procesos internos no corresponden con los del Sistema Nacional de Seguridad Pública, y sugiere acudir a instancias estatales.
Sin embargo, el Centro de Evaluación y Control de Confianza del estado de Veracruz ya había negado previamente contar con información sobre Flores Cervantes.
El resultado es un vacío total.Ni la federación lo evalúa, ni el estado lo reconoce, ni el municipio asume la obligación.
Este escenario se sostiene en una figura administrativa: la comisión. De acuerdo con documentación interna, “El Gavilán” se encuentra adscrito bajo este esquema, lo que permite al Ayuntamiento argumentar que no es su responsabilidad someterlo a evaluación, mientras que las instancias estatales y federales lo excluyen de sus registros.
En los hechos, esto implica que un funcionario con poder operativo sobre ciudadanos —capaz de infraccionar, detener unidades y participar en hechos viales— ejerce sin haber pasado el filtro mínimo de certificación de confianza.
Más que una omisión, se trata de un diseño que permite operar sin controles.El antecedente agrava el caso. Desde su paso por Cancún, Quintana Roo, Flores Cervantes fue señalado por presuntas prácticas de extorsión y cobro de cuotas dentro de corporaciones de seguridad. A pesar de ello, fue designado en Córdoba por la administración municipal encabezada por el alcalde Manuel Alonso Cerezo.
La permanencia del funcionario, pese a la falta de certificación y a los señalamientos previos, evidencia una red de protección y corrupción política que ha permitido sostenerlo en el cargo sin cumplir con los requisitos básicos que la ley establece.

