

De la redacción
El Buen Tono
Una profunda conmoción se vive en España tras la muerte de una niña que acudió con sus padres a la Clínica Dental Mireia, en Alzira, para la extracción de dos piezas dentales y la colocación de empastes. Lo que parecía un procedimiento rutinario terminó convertido en una tragedia que hoy es investigada por las autoridades sanitarias.
De acuerdo con la información conocida, los padres autorizaron el uso de anestesia no general, un método que ya se había aplicado en consultas anteriores. La menor fue sedada, se concluyó el procedimiento y permaneció bajo observación durante un par de horas. Al ser dada de alta, parecía recuperarse con normalidad; sin embargo, más tarde comenzó a sentirse mal y fue llevada de urgencia a un hospital, donde falleció pese a los intentos médicos por reanimarla.
El primer reporte apunta a un paro respiratorio, aunque la autopsia inicial no encontró anomalías relacionadas con el tratamiento. Por ello habrá una segunda revisión para intentar esclarecer las causas.
La situación se volvió aún más alarmante cuando se supo que otra niña, de apenas 4 años, llegó a urgencias con síntomas similares: vómito, fiebre y somnolencia, también después de ser atendida en el mismo consultorio. Ella logró ser estabilizada y continúa en recuperación.
El anestesiólogo ya rindió su declaración sobre la aplicación del medicamento, mientras que la clínica afirma desconocer qué pudo ocurrir y asegura no tener antecedentes de fallas. Las autoridades investigan si la anestesia utilizada presentaba caducidad o alguna irregularidad.
