

Adriana Estrada
El Buen Tono
Ixtaczoquitlán.- La contaminación de un nacimiento de agua en la zona baja del municipio ya está cobrando factura en la salud de los más vulnerables: niños con sangrados nasales, erupciones cutáneas, ampollas, náuseas y vómitos, en lo que pobladores califican como una crisis sanitaria en curso. Vecinos del manantial de La Cuesta reportaron al menos diez casos de hemorragias nasales recurrentes, además de menores que, tras bañarse con el agua, presentaron manchas, ronchas y burbujas en la piel, lo que ha generado alarma entre las familias. “Lo más grave es que los niños son los más afectados. No es sólo el olor, es que ya se están enfermando”, denunció una madre de familia.
A pesar de que los síntomas se agravan día con día, los habitantes aseguran que la respuesta ha sido limitada al envío de pipas, sin que se atienda el origen del problema ni exista intervención de autoridades estatales y federales para investigar, sancionar y frenar la contaminación.
“Pedimos al Gobierno del Estado que intervenga, porque aquí ya no hablamos sólo de agua sucia, hablamos de niños enfermos. Nos mandan pipas, pero la contaminación sigue ahí”, expresó un vecino. Los pobladores señalaron que el olor fétido del agua es insoportable, y que el miedo ha crecido ante la posibilidad de que los síntomas se agraven o se conviertan en padecimientos crónicos.
Ante la desesperación, la comunidad comenzó a organizarse para tomar medidas más drásticas, incluyendo bloqueos a industrias ubicadas en la zona alta, que consideran posibles fuentes de la contaminación. La planta Fermex es señalada como la principal responsable de las descargas contaminantes, mientras que Cementos y TYASA aparecen como probables responsables de la contaminación. Pobladores exigen que todas estas compañías suspendan de inmediato sus vertidos hasta que se esclarezca la situación.
“Ya no podemos esperar. Si no vienen las autoridades, vamos a cerrarles nosotros”, advirtieron.
Los afectados anunciaron que preparan una movilización en los próximos días para forzar la atención estatal, ante lo que consideran una omisión grave frente a una emergencia de salud pública.
Mientras tanto, niños y adultos continúan expuestos a un agua que no sólo huele mal, sino que ya está enfermando a la comunidad.
La exigencia es directa: que el Gobierno del Estado y Federal intervengan de inmediato, realice estudios toxicológicos y de calidad del agua, identifique a los responsables, aplique sanciones y garantice el acceso a agua limpia.
