

Sandra González
El Buen Tono
Orizaba.- Con la participación de aproximadamente 100 asistentes entre niñas, niños y padres de familia, el colectivo Bici Ori Paz y Bien celebró el Día de Reyes Magos con un recorrido ciclista de 6.5 kilómetros por las calles Real, Poniente 7 y Oriente 7, concluyendo en la Alameda Francisco Gabilondo Soler Cri-Crí, donde los menores recibieron aguinaldos, dulces y participaron en rifas de artículos de ciclismo.
Una actividad que, lejos de ser sólo recreativa, evidenció la urgencia de fortalecer la cultura vial desde edades tempranas en una ciudad donde la educación en movilidad sigue siendo una deuda pendiente.
El evento se realizó en el marco del tradicional festejo del 6 de enero, cuando los niños aún conservan la emoción de sus juguetes, y fue organizado por el ChiquiClub de Bici Ori, al que asisten cada viernes con su bicicleta.
La jornada no sólo fue una convivencia familiar, sino también un ejercicio práctico de respeto al peatón, señalización y convivencia en la vía pública, demostrando que la educación vial no debe limitarse a campañas improvisadas, sino integrarse como hábito desde la infancia.
Delfino Ramírez Encarnación, presidente del colectivo Bici Ori Paz y Bien, subrayó que fomentar el uso de la bicicleta en niñas y niños es una inversión social, no un pasatiempo: “Si logramos que desde pequeños entiendan que la calle se comparte, estamos formando ciudadanos más responsables y solidarios”, afirmó.
Su postura contrasta con la indiferencia institucional que persiste en torno a la movilidad segura y sustentable en Orizaba. Más allá del festejo, el ciclismo infantil aporta a la sociedad: promueve salud, reduce uso del automóvil, fortalece comunidad y crea conciencia ambiental
En una región marcada por caos vial y falta de respeto al peatón, iniciativas ciudadanas suplen la ausencia de una política real de educación vial.
