

Ada Rosas
El Buen Tono
La flor de Nochebuena, originaria de México, es uno de los símbolos más reconocidos de la Navidad a nivel mundial. Conocida científicamente como Euphorbia pulcherrima, esta planta es parte esencial de las celebraciones decembrinas por su color rojo intenso y su durabilidad. Aunque en otros países se le conoce como poinsetia o flor de pascua, su origen se encuentra en regiones tropicales de México, particularmente en Taxco, Guerrero.
En la actualidad, México ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en superficie cultivada de nochebuena, con alrededor de 248 hectáreas, en su mayoría bajo invernadero. Esta actividad genera cerca de 13 mil empleos directos cada año. Los principales estados productores son Morelos, Michoacán, Ciudad de México, Puebla y el Estado de México, donde el cultivo se ha consolidado como una fuente importante de ingresos para el sector agrícola durante la temporada navideña.
La historia de la nochebuena se remonta a la época prehispánica. Los mexicas la conocían como Cuetlaxóchitl, nombre náhuatl que hace referencia a la resistencia de sus pétalos. Para esta cultura, el color rojo de la planta simbolizaba la sangre ofrecida al sol en los rituales religiosos, lo que le otorgaba un fuerte valor ceremonial y cultural. Se dice que fue Moctezuma quien ordenó llevarla desde el sur del país hasta los jardines de Tenochtitlán.
Además de su valor ornamental, la nochebuena tuvo usos medicinales desde tiempos antiguos. De acuerdo con el Códice Florentino y relatos del siglo XVI, la planta se utilizaba para tratar afecciones respiratorias, problemas cardíacos y para estimular la producción de leche en mujeres que amamantaban. Estos usos tradicionales se documentaron en diversas regiones del país, como el Valle de México, Morelos, Puebla y Sonora.
En cuanto a su cuidado, especialistas señalan que la nochebuena no requiere fertilizante cuando está en flor, necesita luz indirecta abundante y riegos moderados. Es importante evitar mojar las hojas rojas y colocarla en espacios húmedos, ya que es susceptible a hongos. Tras la temporada navideña, se recomienda realizar una poda adecuada para favorecer su follaje y posterior floración.
Taxco, Guerrero, no solo es reconocido como una de las regiones de origen de esta planta, sino también por albergar la Flor de Nochebuena más grande del mundo. Desde hace varios años, en la Plaza Borda se colocan más de cinco mil macetas para formar una monumental figura inscrita en el Récord Guinness, convirtiéndose en un atractivo turístico y en un símbolo del arraigo cultural y económico de esta flor mexicana.
