De la Redacción
El Buen Tono
ORIZABA.- La obra que el ayuntamiento levanta sobre la calle Madero no sólo viola el decreto federal de protección del Centro Histórico, también está generando destrozos en las banquetas aledañas que terminarán significando otro gasto extra para repararlas.
El paso constante de vehículos pesados con material para la estructura de acero y hierro forjado ha fracturado la loseta, roto los orificios que permiten el desagüe pluvial y debilitado el pavimento, evidenciando que el proyecto se impone sin planeación ni cuidado del espacio urbano.
Se trata de una bóveda de cañón corrido con linternilla de cristal, conformada por 15 ejes y con un costo de 8 millones 400 mil pesos, dinero público destinado a una estructura con fines turísticos, mientras las colonias del norte y sur de la ciudad siguen en el olvido: calles intransitables, banquetas cubiertas de maleza y falta de servicios básicos.
Aunque el gobierno local intenta justificar la obra como un atractivo, lo cierto es que ya significó una doble afectación: por un lado, el derroche de recursos en plena crisis social y económica; por otro, la destrucción de banquetas y drenajes que ahora deberán reconstruirse con más dinero de los contribuyentes.
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